El segundo libro de Samuel continúa la historia del reinado de David, comenzando con su lamento por la muerte de Saúl y Jonatán. Este libro es canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en la tradición judía, donde forma parte de los Profetas Anteriores (Nevi'im Rishonim). El texto presentado sigue fielmente la traducción de la Biblia de Jerusalén.
2 Samuel
Capítulo 11
Al volver el año, en el tiempo en que suelen los reyes salir de expedición, David envió a Joab con sus servidores y a todo Israel, que talaron a los amonitas y sitiaron a Rabá. David se quedó en Jerusalén.
Una tarde, cuando David se levantó de su lecho y se paseaba por la azotea de la casa real, vio desde la azotea a una mujer que se bañaba; era muy hermosa.
Mandó David a informarse sobre aquella mujer, y le dijeron: «Esa es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías el hitita.»
David envió mensajeros para traerla; ella vino a él, y él durmió con ella, estando ella purificándose de su impureza. Después ella se volvió a su casa.
La mujer concibió y mandó a decir a David: «Estoy encinta.»
Entonces David mandó decir a Joab: «Envíame a Urías el hitita.» Joab envió a Urías donde David.
Cuando llegó Urías, David le preguntó por la marcha de Joab, por el ejército y por la guerra.
Después dijo David a Urías: «Baja a tu casa y lava tus pies.» Salió Urías de la casa real, y fue llevado un presente del rey tras él.
Pero Urías se acostó a la entrada de la casa real con todos los servidores de su señor y no bajó a su casa.
Se lo dijeron a David: «Urías no ha bajado a su casa.» Dijo David a Urías: «¿No vienes de viaje? ¿Por qué no has bajado a tu casa?»
Urías respondió a David: «El arca, Israel y Judá están alojados bajo tiendas; mi señor Joab y los servidores de mi señor acampan a campo abierto; ¿y yo voy a entrar en mi casa para comer, beber y dormir con mi mujer? ¡Por tu vida, que no haré tal cosa!»
Dijo David a Urías: «Quédate aquí todavía hoy, que mañana te despacharé.» Se quedó Urías en Jerusalén aquel día y al siguiente.
David le invitó a comer y a beber y le embriagó. Por la tarde salió Urías a acostarse en su lecho con los servidores de su señor, pero no bajó a su casa.
A la mañana siguiente escribió David una carta a Joab y se la envió por medio de Urías.
En la carta escribió: «Colocad a Urías en lo más recio del combate, y retiraos de él para que sea herido y muera.»
Mientras Joab sitiaba la ciudad, apostó a Urías en un lugar donde sabía que había hombres valientes.
Los hombres de la ciudad hicieron una salida contra Joab; cayeron algunos del ejército, de los servidores de David, y murió también Urías el hitita.
Joab envió a contar a David todas las incidencias de la guerra;
y ordenó al mensajero: «Cuando hayas acabado de contar al rey todas las incidencias de la guerra,
si el rey se enfurece y te dice: "¿Cómo os habéis acercado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais que habrían de disparar desde la muralla?
¿Quién hirió a Abimélec, hijo de Yerubéset? ¿No fue una mujer la que arrojó sobre él una piedra de molino desde lo alto de la muralla, y murió en Tebés? ¿Por qué os acercasteis tanto a la muralla?", entonces le dirás: "También ha muerto tu siervo Urías el hitita."»
Partió el mensajero, y al llegar contó a David todo lo que le había mandado Joab.
Dijo el mensajero a David: «Aquellos hombres han cargado contra nosotros, han salido contra nosotros al campo, y nosotros les rechazamos hasta la entrada de la puerta.
Entonces los flecheros dispararon desde la muralla contra tus servidores, y murieron algunos de los servidores del rey, y ha muerto también tu siervo Urías el hitita.»
David dijo al mensajero: «Di a Joab: No te preocupes por eso, porque la espada devora indistintamente; refuerza el ataque contra la ciudad y arrásala. Tú, anímale.»
Oyó la mujer de Urías que su marido había muerto e hizo duelo por él.
Pasado el luto, David envió a traerla a su casa; ella se convirtió en su esposa y le dio a luz un hijo. Pero lo que había hecho David fue malo a los ojos de Yahveh.