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El segundo libro de Samuel continúa la historia del reinado de David, comenzando con su lamento por la muerte de Saúl y Jonatán. Este libro es canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en la tradición judía, donde forma parte de los Profetas Anteriores (Nevi'im Rishonim). El texto presentado sigue fielmente la traducción de la Biblia de Jerusalén.

2 Samuel

Capítulo 17

1

Ajitofel dijo a Absalón: «Déjame escoger doce mil hombres y perseguiré a David esta noche.

2

Le sorprenderé cuando esté fatigado y desfallecido, le llenaré de espanto, y todo el pueblo que está con él huirá; heriré sólo al rey,

3

y haré volver a todo el pueblo hacia ti. La muerte del hombre a quien buscas hará que todo el pueblo esté en paz.»

4

Pareció bien la propuesta a Absalón y a todos los ancianos de Israel.

5

Pero Absalón dijo: «Llamad también a Jusay el arquita, y oigamos lo que él también tiene que decir.»

6

Llegó Jusay a Absalón, y Absalón le dijo: «Esto es lo que ha aconsejado Ajitofel; ¿seguiremos su consejo? Si no, dilo tú.»

7

Jusay respondió a Absalón: «No es bueno esta vez el consejo que ha dado Ajitofel.»

8

Continuó Jusay: «Tú conoces a tu padre y a sus hombres; son valientes y están resentidos, como una osa en el campo a la que han robado las crías. Además, tu padre es un guerrero; no pasará la noche con el pueblo.

9

Ahora mismo estará escondido en una cueva o en algún lugar. Si al principio cayesen algunos de los nuestros, cualquiera que lo oyera diría: "Ha habido una derrota entre las tropas que siguen a Absalón."

10

Entonces, aunque un valiente tuviera corazón de león, perdería el ánimo, porque todo Israel sabe que tu padre es un valiente y que los que le acompañan son valientes.

11

Por eso, yo te aconsejo que te reúnas todo Israel, desde Dan hasta Berseba, numeroso como la arena del mar, y vayas tú en persona a la batalla.

12

Le atacaremos en el lugar donde se encuentre, y caeremos sobre él como cae el rocío sobre la tierra; y no quedará vivo ni uno solo de él ni de todos los hombres que están con él.

13

Si se retira a alguna ciudad, todo Israel llevará sogas a aquella ciudad, y arrastraremos la ciudad hasta el torrente, hasta que no quede allí ni una piedra.»

14

Dijeron Absalón y todos los hombres de Israel: «El consejo de Jusay el arquita es mejor que el consejo de Ajitofel.» Yahveh había dispuesto anular el buen consejo de Ajitofel para hacer venir la desgracia sobre Absalón.

15

Jusay dijo a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: «Tal y cual cosa ha aconsejado Ajitofel a Absalón y a los ancianos de Israel, y tal y cual cosa he aconsejado yo.

16

Enviad ahora inmediatamente a informar a David, diciendo: "No pases esta noche en los vados del desierto, sino pasa a la otra orilla, no sea que el rey sea tragado, él y todo el pueblo que le acompaña."»

17

Jonatán y Ajimáas esperaban en En Roguel; una criada iba a informarles, y ellos iban a dar la información al rey David, pues no convenía que se les viese entrar en la ciudad.

18

Pero un muchacho los vio e informó a Absalón; entonces los dos se dieron prisa, se marcharon y entraron en casa de un hombre de Bajurim, que tenía un pozo en su patio, y bajaron al pozo.

19

Tomó la mujer una manta, la extendió sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella grano molido, de modo que no se conocía nada.

20

Llegaron los servidores de Absalón a la mujer de la casa y le preguntaron: «¿Dónde están Ajimáas y Jonatán?» Les respondió la mujer: «Han pasado de largo hacia la parte de la cisterna.» Ellos los buscaron, pero no los encontraron, y volvieron a Jerusalén.

21

Después de su marcha, subieron ellos del pozo, fueron a informar al rey David y le dijeron: «Levantaos y pasad aprisa el agua, porque así ha aconsejado contra vosotros Ajitofel.»

22

Se levantó, pues, David con todo el pueblo que le acompañaba, y pasaron el Jordán. Al amanecer, no faltaba ni uno solo de los que no hubiera pasado el Jordán.

23

Ajitofel, viendo que no se había seguido su consejo, aparejó su asno, se levantó, se fue a su casa, a su ciudad, ordenó su casa y se ahorcó; así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.

24

Llegó David a Majanáim. Mientras tanto, Absalón había pasado el Jordán, él y todos los hombres de Israel.

25

Absalón puso a Amasá al frente del ejército en lugar de Joab. Amasá era hijo de un hombre llamado Yitrá, el ismaelita, que había entrado en Abigal, hija de Najás, hermana de Seruyá, madre de Joab.

26

Acampó Israel con Absalón en el país de Galaad.

27

Cuando David llegó a Majanáim, Sobí, hijo de Najás, de Rabá de los amonitas; Makir, hijo de Amiel, de Lodebar; y Barzilay, el galaadita, de Roguelín,

28

trajeron lechos, vasijas, vasos de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas,

29

miel, manteca, ovejas y quesos de vaca para que comieran David y el pueblo que le acompañaba, porque pensaban: «El pueblo está hambriento, fatigado y sediento en el desierto.»

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