El segundo libro de Samuel continúa la historia del reinado de David, comenzando con su lamento por la muerte de Saúl y Jonatán. Este libro es canónico en todas las tradiciones cristianas principales y en la tradición judía, donde forma parte de los Profetas Anteriores (Nevi'im Rishonim). El texto presentado sigue fielmente la traducción de la Biblia de Jerusalén.
2 Samuel
Capítulo 4
Cuando se enteró Isbaal, hijo de Saúl, de que Abner había muerto en Hebrón, perdieron los brazos, y todo Israel se aterró.
Isbaal, hijo de Saúl, tenía dos jefes de bandas: uno se llamaba Baana, y el otro Recab, hijos de Rimón de Beerot, de los benjaminitas (pues también Beerot es considerada como de Benjamín).
Los beerotitas huyeron a Guitáim, donde han residido como forasteros hasta el día de hoy.)
Tenía Jonatán, hijo de Saúl, un hijo lisiado de los pies; era de cinco años cuando llegó de Yizreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza lo tomó y huyó; al huir a toda prisa, el niño cayó y quedó cojo. Se llamaba Mefibóset.
Los hijos de Rimón de Beerot, Recab y Baana, se pusieron en camino y entraron en casa de Isbaal en lo más caluroso del día, cuando él descansaba la siesta.
Entraron hasta el interior de la casa como a buscar trigo, y le hirieron en el vientre; después Recab y su hermano Baana escaparon.
Entraron en la casa cuando él estaba acostado en su lecho, en la alcoba, le hirieron, le mataron, le cortaron la cabeza y, tomando su cabeza, caminaron todo el día por la Arabá.
Trajeron la cabeza de Isbaal a David en Hebrón, y dijeron al rey: «Aquí tienes la cabeza de Isbaal, hijo de Saúl, tu enemigo, que buscaba tu vida. Yahveh ha dado hoy a mi señor el rey la venganza de Saúl y de su descendencia.»
Pero David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón de Beerot: «Vive Yahveh, que me ha librado de toda angustia:
Al que me trajo la noticia diciendo: "Ha muerto Saúl", creyéndose mensajero de buenas nuevas, le mandé prender y le hice matar en Siquelag. ¡Esa fue la paga que se le dio por su noticia!
¿Cuánto más ahora que unos malvados han dado muerte a un justo en su casa y sobre su lecho, he de vengar yo su sangre de vosotros y exterminaros de la tierra?»
David dio una orden a sus hombres, y los mataron; les cortaron las manos y los pies, y los colgaron junto al estanque de Hebrón. Tomaron luego la cabeza de Isbaal y la sepultaron en el sepulcro de Abner en Hebrón.