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Primer libro de los Reyes, que continúa la historia comenzada en 1 y 2 Samuel. Narra el final del reinado de David, la ascensión y el reinado de Salomón (incluyendo la construcción del Templo), y posteriormente la división del reino en Israel (Norte) y Judá (Sur). Cubre el ministerio del profeta Elías durante el reinado de Acab. Forma parte de los libros históricos en el canon cristiano.

1 Reyes

Capítulo 11 — Extravió Salomón su corazón

1

El rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras, además de la hija del faraón: moabitas, ammonitas, edomitas, sidonias, hititas;

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de aquellas naciones de las que Yahveh había dicho a los israelitas: «No os uniréis a ellas, ni ellas se unirán a vosotros, porque desviarían ciertamente vuestro corazón tras sus dioses.» Salomón se unió a ellas por amor.

3

Tuvo setecientas mujeres, reinas, y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón.

4

Cuando Salomón llegó a viejo, sus mujeres pervirtieron su corazón para seguir a otros dioses; y su corazón no fue íntegro con Yahveh, su Dios, como lo había sido el corazón de David, su padre.

5

Salomón siguió a Astarté, diosa de los sidonios, y a Milcom, el ídolo detestable de los ammonitas.

6

Hizo Salomón lo malo a los ojos de Yahveh, y no siguió plenamente a Yahveh como David, su padre.

7

Entonces edificó Salomón un alto a Quemós, el ídolo detestable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, el ídolo detestable de los ammonitas.

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Lo mismo hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.

9

Se airó Yahveh contra Salomón, porque su corazón se había apartado de Yahveh, Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces,

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y le había mandado acerca de esto que no siguiera a otros dioses; pero él no cumplió lo que Yahveh le había ordenado.

11

Dijo, pues, Yahveh a Salomón: «Por cuanto has procedido así y no has guardado mi alianza ni los mandamientos que te prescribí, voy a arrancarte el reino y lo daré a uno de tus siervos.

12

Pero no lo haré en tus días, por amor a David, tu padre; lo arrancaré de la mano de tu hijo.

13

Sólo que no arrancaré todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, en atención a David, mi siervo, y a Jerusalén, que yo he elegido.»

14

Yahveh suscitó un adversario a Salomón: a Hadad, el edomita, de la estirpe real de Edom.

15

Cuando David estuvo en Edom y Joab, jefe del ejército, subió a enterrar a los muertos, mató a todos los varones de Edom.

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Joab y todo Israel permanecieron allí seis meses, hasta exterminar a todos los varones de Edom.

17

Hadad huyó con algunos edomitas, servidores de su padre, para ir a Egipto. Hadad era entonces un muchacho.

18

Salieron de Madián y fueron a Parán; tomaron consigo a algunos de Parán y llegaron a Egipto, donde estaba el faraón, rey de Egipto. Este dio a Hadad una casa, le asignó alimentos y le dio tierras.

19

Hadad se ganó el favor del faraón, tanto que éste le dio por esposa a la hermana de su propia mujer, la hermana de la gran dama Tafnes.

20

La hermana de Tafnes le dio un hijo, Guenubat, a quien Tafnes crió en la casa del faraón; Guenubat estuvo en la casa del faraón, entre los hijos del faraón.

21

Cuando Hadad supo en Egipto que David había muerto y que Joab, jefe del ejército, había muerto, dijo al faraón: «Despídeme para que vuelva a mi tierra.»

22

El faraón le respondió: «¿Qué te falta conmigo para que quieras volverte a tu tierra?» El dijo: «Nada, pero déjame ir.»

23

Dios suscitó otro adversario a Salomón: a Rezón, hijo de Elyadá, que había huido de Hadadézer, rey de Sobá, su señor.

24

Reunió gente y fue jefe de una partida, cuando David mató a los de Sobá. Fueron a Damasco y se establecieron allí, y se hicieron dueños de Damasco.

25

Fue adversario de Israel todo el tiempo de Salomón, además del mal que causó Hadad. Rezón aborreció a Israel y reinó sobre Aram.

26

Jeroboam, hijo de Nabat, efraimita de Seredá, hijo de una viuda llamada Seruyá, que estaba al servicio de Salomón, se rebeló contra el rey.

27

Esta fue la causa de su rebelión contra el rey: Salomón edificaba el Terraplén y cerraba la brecha de la Ciudad de David, su padre.

28

Jeroboam era hombre valiente y esforzado. Vio Salomón a este joven que trabajaba mucho y le puso al frente de toda la leva de la casa de José.

29

Por aquel tiempo, saliendo Jeroboam de Jerusalén, se encontró con el profeta Ahías, de Siló, en el camino. Este se había puesto un manto nuevo, y estaban los dos solos en el campo.

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Entonces Ahías asió el manto nuevo que llevaba puesto y lo rasgó en doce pedazos,

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y dijo a Jeroboam: «Toma diez pedazos, porque así dice Yahveh, Dios de Israel: “Voy a arrancar el reino de la mano de Salomón y a ti te daré diez tribus.

32

Una tribu quedará con él por amor a David, mi siervo, y por amor a Jerusalén, la ciudad que yo he elegido entre todas las tribus de Israel.

33

Porque me han abandonado y se han postrado ante Astarté, diosa de los sidonios, ante Quemós, dios de Moab, y ante Milcom, dios de los ammonitas, y no han seguido mis caminos, haciendo lo que es recto a mis ojos, guardando mis leyes y mandamientos, como David, su padre.

34

Pero no quitaré nada de su mano, sino que le mantendré príncipe toda su vida, por amor a David, mi siervo, a quien elegí, el cual guardó mis mandamientos y leyes.

35

Quitaré el reino de la mano de su hijo y a ti te lo daré, las diez tribus.

36

A su hijo le daré una tribu, para que quede una lámpara a David, mi siervo, siempre delante de mí en Jerusalén, la ciudad que he elegido para poner en ella mi Nombre.

37

A ti te tomaré, para que reines sobre cuanto desees, y seas rey sobre Israel.

38

Si escuchas todo cuanto yo te mande, si andas por mis caminos y haces lo que es recto a mis ojos, guardando mis leyes y mandamientos como lo hizo David, mi siervo, estaré contigo y te edificaré una casa estable, como se la edifiqué a David, y te daré Israel.

39

Humillaré así a la descendencia de David por esto, aunque no para siempre.»

40

Salomón trató de matar a Jeroboam, pero Jeroboam huyó a Egipto, donde Sisac, rey de Egipto, y permaneció en Egipto hasta la muerte de Salomón.

41

El resto de los hechos de Salomón, todo cuanto hizo y su sabiduría, ¿no está escrito en el libro de los Hechos de Salomón?

42

El tiempo que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel fue de cuarenta años.

43

Salomón se acostó con sus padres y fue sepultado en la Ciudad de David, su padre. Roboam, su hijo, reinó en su lugar.

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