🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

Primer libro de los Reyes, que continúa la historia comenzada en 1 y 2 Samuel. Narra el final del reinado de David, la ascensión y el reinado de Salomón (incluyendo la construcción del Templo), y posteriormente la división del reino en Israel (Norte) y Judá (Sur). Cubre el ministerio del profeta Elías durante el reinado de Acab. Forma parte de los libros históricos en el canon cristiano.

1 Reyes

Capítulo 14 — Muerte del hijo de Jeroboam

1

Por aquel tiempo, Abías, hijo de Jeroboam, cayó enfermo.

2

Dijo Jeroboam a su mujer: «Anda, disfrazate para que no te conozcan, y vete a Siló; allí está el profeta Ahías, el que me dijo que yo sería rey de este pueblo.

3

Toma contigo diez panes, pasteles y una vasija de miel, y ve a él; él te declarará lo que ha de ser del muchacho.»

4

Así lo hizo la mujer de Jeroboam; se puso en camino, fue a Siló y entró en casa de Ahías. Ahías no podía ver, porque sus ojos estaban fijos por la vejez.

5

Pero Yahveh había dicho a Ahías: «La mujer de Jeroboam viene a consultarte acerca de su hijo, que está enfermo; le responderás de esta y esta manera. Cuando llegue, se hará pasar por otra.»

6

Cuando Ahías oyó el ruido de sus pasos al entrar por la puerta, dijo: «Entra, mujer de Jeroboam; ¿por qué te finges otra? Yo estoy comisionado para darte una dura noticia.

7

Ve, di a Jeroboam: “Así dice Yahveh, Dios de Israel: Yo te levanté de entre el pueblo, te puse por jefe de mi pueblo Israel,

8

arranqué el reino a la casa de David y te lo di a ti; pero tú no has sido como David, mi siervo, que guardó mis mandamientos y me siguió con todo su corazón, haciendo solamente lo recto a mis ojos;

9

has obrado peor que cuantos te precedieron; te has ido a fabricar otros dioses e ídolos de fundición, provocándome a ira, y me has vuelto la espalda.”

10

Por eso, he aquí que voy a traer la desgracia sobre la casa de Jeroboam: exterminaré a todo varón, esclavo o libre, en Israel; barreré la casa de Jeroboam como se barre el estiércol hasta que desaparezca.

11

Los que mueran de Jeroboam en la ciudad, los comerán los perros, y los que mueran en el campo, los comerán las aves del cielo, porque Yahveh lo ha dicho.”

12

«Tú, levántate, vete a tu casa; cuando entren tus pies en la ciudad, el muchacho morirá.

13

Todo Israel le hará duelo y le enterrará, porque éste de Jeroboam será el único que entre en el sepulcro, pues se ha encontrado algo bueno en él para con Yahveh, Dios de Israel, en la casa de Jeroboam.

14

Yahveh suscitará para sí un rey sobre Israel, que exterminará la casa de Jeroboam. ¡Y desde hoy, y aun ahora mismo!

15

Yahveh herirá a Israel como se mece la caña en el agua; arrancará a Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del Río, por cuanto se hicieron sus cipos provocando a Yahveh.

16

Entregará a Israel por los pecados que Jeroboam cometió e hizo cometer a Israel.»

17

La mujer de Jeroboam se levantó, se fue y llegó a Tirsá. Cuando entraba por el umbral de la casa, el muchacho murió.

18

Le enterraron, y todo Israel hizo duelo por él, conforme a la palabra que Yahveh había dicho por medio de su siervo el profeta Ahías.

19

El resto de los hechos de Jeroboam, cómo guerreó y cómo reinó, está escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel.

20

El tiempo que reinó Jeroboam fue de veintidós años. Luego se acostó con sus padres, y Nadab, su hijo, reinó en su lugar.

21

Roboam, hijo de Salomón, reinó en Judá. Cuarenta y un años tenía Roboam cuando comenzó a reinar, y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que Yahveh había elegido entre todas las tribus de Israel para poner allí su Nombre. Su madre se llamaba Naamá, la ammonita.

22

Judá hizo lo malo a los ojos de Yahveh; le provocaron a celos con los pecados que cometieron, más que todo lo que habían hecho sus padres.

23

También ellos se edificaron altos, estelas y cipos en todo collado elevado y bajo todo árbol frondoso.

24

Hubo también en el país hombres que se prostituían sagradamente, e imitaron todas las prácticas abominables de las naciones que Yahveh había expulsado ante los israelitas.

25

El año quinto del rey Roboam, Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén.

26

Tomó los tesoros de la Casa de Yahveh y los tesoros de la casa real; lo tomó todo. Se llevó también todos los escudos de oro que había hecho Salomón.

27

En su lugar hizo el rey Roboam escudos de bronce, que encomendó a los jefes de la guardia que custodiaban la puerta de la casa real.

28

Cada vez que el rey iba a la Casa de Yahveh, los guardias los llevaban y luego los devolvían a la sala de los guardias.

29

El resto de los hechos de Roboam y todo cuanto hizo, ¿no está escrito en el libro de los Anales de los reyes de Judá?

30

Hubo guerra continua entre Roboam y Jeroboam.

31

Roboam se acostó con sus padres y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David. Su madre se llamaba Naamá, la ammonita. Y Abiam, su hijo, reinó en su lugar.

14 / 22
1 Reis em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible