En la tradición hebrea, Crónicas es un solo libro. Es una relectura teológica de la historia desde Adán hasta el edicto de Ciro, enfocándose en Judá, el Templo y la dinastía davídica, escrita probablemente después del exilio en Babilonia.
1 Crónicas
Capítulo 13 — Traslado del arca desde Quiriat-jearim; muerte de Uza
David consultó con los jefes de millar y cien y con todos los oficiales.
Luego dijo a toda la asamblea de Israel: Si les parece bien y la cosa conviene a Yavé nuestro Dios, vamos a mandar un mensaje a nuestros hermanos que han quedado en todas las regiones de Israel, y además, a los sacerdotes y levitas en sus ciudades y aldeas, para que se reúnan con nosotros;
y volvamos a traer a nuestro lado el arca de nuestro Dios, ya que no nos hemos preocupado por ella en tiempos de Saúl.
Toda la asamblea acordó hacerlo así, pues la propuesta pareció bien a todo el pueblo.
David entonces congregó a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para traer el arca de Yavé desde Quiriat-jearim.
Subió, pues, David con todo Israel, hacia Baalá, a Quiriat-jearim de Judá, para subir de allí el arca de Dios que lleva el nombre de Yavé que está sobre los querubines.
Cargaron el arca de Yavé en una carreta nueva, y se la llevaron de la casa de Abinadab; Uza y Ahiyo conducían la carreta.
David y todo Israel bailaban delante de Yavé con todas sus fuerzas, cantando y tocando cítaras, salterios y panderos, címbalos y trompetas.
Al llegar a la era de Quidón, Uza extendió su mano para sostener el arca, porque los bueyes amenazaban volcarla.
Yavé se enojó contra Uza y lo hirió por haber tocado el arca, y cayó muerto allí delante de Dios.
David se enojó porque Yavé había castigado a Uza; y se llamó aquel lugar Pérez-uza hasta el día de hoy.
David tuvo miedo aquel día a Yavé y dijo: ¿Cómo voy a llevar a mi casa el arca de Dios?
Por eso no la llevó a su casa, a la ciudad de David, sino que la hizo llevar a la casa de Obed-edom de Gat.
El arca de Dios habitó tres meses en la casa de Obed-edom y Yavé bendijo la casa de Obed-edom y todo cuanto tenía.