En la tradición hebrea, Crónicas es un solo libro. Es una relectura teológica de la historia desde Adán hasta el edicto de Ciro, enfocándose en Judá, el Templo y la dinastía davídica, escrita probablemente después del exilio en Babilonia.
1 Crónicas
Capítulo 15 — Traslado del arca a Jerusalén con gran solemnidad
David se hizo casas en la ciudad de David, y preparó un lugar para el arca de Dios, y levantó para ella un tabernáculo.
Entonces David dijo: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas, porque a ellos ha escogido Yavé para llevar el arca de Yavé y para ministrar ante él para siempre.
Y reunió David a todo Israel en Jerusalén, para hacer subir el arca de Yavé a su lugar, que él le había preparado.
Juntó también David a los hijos de Aarón y a los levitas:
de los hijos de Coat, a Uriel el jefe, y a sus hermanos, ciento veinte;
de los hijos de Merari, a Asaías el jefe, y a sus hermanos, doscientos veinte;
de los hijos de Gersón, a Joel el jefe, y a sus hermanos, ciento treinta;
de los hijos de Elizafán, a Semaías el jefe, y a sus hermanos, doscientos;
de los hijos de Hebrón, a Eliel el jefe, y a sus hermanos, ochenta;
de los hijos de Uziel, a Aminadab el jefe, y a sus hermanos, ciento doce.
Y llamó David a Sadoc y a Abiatar, los sacerdotes, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab,
y les dijo: Vosotros sois los jefes de las casas paternas de los levitas; santificaos vosotros y vuestros hermanos, y llevad el arca de Yavé Dios de Israel al lugar que le he preparado;
pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Yavé nuestro Dios hizo una brecha en nosotros, porque no lo buscamos según la ley.
Se santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas, para subir el arca de Yavé Dios de Israel.
Y los levitas llevaron el arca de Dios sobre sus hombros con las varas, como Moisés había mandado conforme a la palabra de Yavé.
Y David dijo a los jefes de los levitas que constituyeran a sus hermanos, los cantores, con instrumentos de música, salterios, arpas y címbalos, que resonaran y alzaran la voz con alegría.
Constituyeron, pues, los levitas a Hemán hijo de Joel, y de sus hermanos a Asaf hijo de Berequías, y de los hijos de Merari, sus hermanos, a Etán hijo de Cusaías;
y con ellos a sus hermanos del segundo orden: Zacarías, Ben, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaías, Maasías, Matatías, Elifelehu, Micnías, y a Obed-edom y Jeiel, porteros.
Los cantores Hemán, Asaf y Etán, eran los que sonaban con címbalos de bronce.
Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasías y Benaías, con salterios, sobre Alamot.
Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías, con arpas, sobre Seminit, para dirigir.
Y Quenanías, jefe de los levitas, tenía a su cargo la dirección del canto, porque era entendido en ello.
Berequías y Elcana eran porteros del arca.
Los sacerdotes Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaías y Eliezer, tocaban las trompetas delante del arca de Dios; Obed-edom y Jeías eran también porteros del arca.
Anduvieron, pues, David y los ancianos de Israel y los jefes de millares, para trasladar el arca del pacto de Yavé, desde la casa de Obed-edom con alegría.
Y sucedió que cuando Dios ayudó a los levitas que llevaban el arca del pacto de Yavé, sacrificaron siete becerros y siete carneros.
David iba vestido de un manto de lino fino, igual que todos los levitas que llevaban el arca, los cantores y Quenanías, jefe de la música de los cantores. David llevaba además un efod de lino.
Así todo Israel traía el arca del pacto de Yavé con aclamaciones y sonidos de bocina, con trompetas y címbalos, con salterios y arpas.
Y cuando el arca del pacto de Yavé llegó a la ciudad de David, Mical hija de Saúl miró por una ventana, y al ver al rey David que saltaba y danzaba, lo despreció en su corazón.