En la tradición hebrea, Crónicas es un solo libro. Es una relectura teológica de la historia desde Adán hasta el edicto de Ciro, enfocándose en Judá, el Templo y la dinastía davídica, escrita probablemente después del exilio en Babilonia.
1 Crónicas
Capítulo 16 — Acción de gracias de David; cántico de alabanza
Llevaron, pues, el arca de Dios y la pusieron en medio del tabernáculo que David había levantado para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Dios.
Cuando David acabó de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Yavé.
Y repartió a todo israelita, tanto a hombres como a mujeres, a cada uno una torta de pan, una porción de carne y un pastel de pasas.
Y puso delante del arca de Yavé a algunos de los levitas como ministros, para que recordaran, confesaran y alabaran a Yavé Dios de Israel:
a Asaf, el jefe, y después de él a Zacarías, Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaías, Obed-edom y Jeiel, con sus instrumentos de salterios y arpas; y Asaf tocaba los címbalos.
Los sacerdotes Benaías y Jahaziel tocaban continuamente las trompetas delante del arca del pacto de Dios.
Entonces David, aquel día, comenzó a dar gracias a Yavé por medio de Asaf y de sus hermanos:
¡Alabad a Yavé, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos!
¡Cantad a él, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas!
¡Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Yavé!
¡Buscad a Yavé y su poder; buscad siempre su rostro!
¡Acordaos de las maravillas que él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
vosotros, simiente de Israel su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos!
Él es Yavé nuestro Dios; sus juicios están en toda la tierra.
Tened siempre presente su pacto, la palabra que mandó para mil generaciones,
el pacto que concertó con Abraham, y su juramento a Isaac,
el cual confirmó a Jacob por estatuto, a Israel por pacto eterno,
diciendo: A ti daré la tierra de Canaán como porción de vuestra heredad.
Cuando eran pocos en número, y extranjeros en ella,
andaban de nación en nación, y de un reino a otro pueblo,
no permitió que nadie los oprimiera, y por amor de ellos reprendió a los reyes,
diciendo: No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.
¡Cantad a Yavé, toda la tierra, anunciad de día en día su salvación!
¡Contad entre las naciones su gloria, y entre todos los pueblos sus maravillas!
Porque grande es Yavé, y digno de ser alabado, y más temible que todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, pero Yavé hizo los cielos.
Alabanza y magnificencia delante de él; poder y alegría en su morada.
¡Atribuid a Yavé, oh familias de los pueblos, atribuid a Yavé gloria y poder!
¡Atribuid a Yavé la gloria debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; adorad a Yavé en la hermosura de la santidad!
¡Temblad delante de él, toda la tierra; ciertamente el mundo será establecido, no será conmovido!
Alégrense los cielos, y gócese la tierra, y digan en las naciones: ¡Yavé reina!
¡Brame el mar y su plenitud; alégrese el campo, y todo lo que hay en él!
Entonces cantarán de gozo los árboles de los bosques delante de Yavé, porque viene a juzgar la tierra.
¡Alabad a Yavé, porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre!
Y decid: ¡Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación, reúnenos y líbranos de las naciones, para que alabemos tu santo nombre, y nos gloriemos en tu alabanza!
¡Bendito sea Yavé Dios de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad! Y todo el pueblo dijo: ¡Amén! y alabó a Yavé.
Luego dejó allí, delante del arca del pacto de Yavé, a Asaf y a sus hermanos, para que ministrasen de continuo delante del arca, según el rito de cada día.
Dejó también a Obed-edom y a sus hermanos, sesenta y ocho, y a Obed-edom hijo de Jedutún, y a Hosa, como porteros.
Y al sacerdote Sadoc y a sus hermanos los sacerdotes, los dejó delante del tabernáculo de Yavé en el alto lugar que estaba en Gabaón,
para que ofreciesen continuamente holocaustos a Yavé sobre el altar del holocausto, por la mañana y por la tarde, conforme a todo lo que está escrito en la ley de Yavé, que él mandó a Israel;
y con ellos a Hemán, a Jedutún y a los otros escogidos, designados por sus nombres, para que alabasen a Yavé, porque su misericordia es para siempre.
Y con ellos a Hemán y a Jedutún, para que sonasen con trompetas y címbalos, y con otros instrumentos de música, para acompañar los cantos de Dios. Y los hijos de Jedutún eran porteros.
Todo el pueblo se fue cada uno a su casa; y también David se fue a bendecir su casa.