En la tradición hebrea, Crónicas es un solo libro. Es una relectura teológica de la historia desde Adán hasta el edicto de Ciro, enfocándose en Judá, el Templo y la dinastía davídica, escrita probablemente después del exilio en Babilonia.
1 Crónicas
Capítulo 17 — Profecía de Natán sobre el templo y la dinastía de David
Cuando David ya habitaba en su casa, dijo a Natán profeta: Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca del pacto de Yavé está bajo cortinas.
Y Natán dijo a David: Haz todo lo que tienes en tu corazón, porque Dios está contigo.
Pero aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo:
Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Yavé: Tú no me edificarás casa en que habite,
porque no he habitado en casa desde el día que saqué a Israel hasta hoy, sino que he andado de tienda en tienda y de tabernáculo en tabernáculo.
En todo lugar en que he andado con todo Israel, ¿he hablado yo palabra a alguno de los jueces de Israel, a quienes mandé que apacienten a mi pueblo, diciendo: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro?
Por tanto, ahora dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Yavé de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás del rebaño, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel;
y he sido contigo por dondequiera que has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos; y haré que tu nombre sea como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
Además, señalaré lugar a mi pueblo Israel, y lo plantaré, y habitará en su lugar; nunca más será removido, ni los malvados volverán a consumirlo como al principio,
ni como desde los días en que ordené jueces sobre mi pueblo Israel. Y humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber además que Yavé te edificará casa.
Y cuando tus días se hayan cumplido para irte con tus padres, levantaré a uno de tus descendientes después de ti, el cual será de tus hijos, y afirmaré su reino.
Él me edificará casa, y yo afirmaré su trono eternamente.
Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo; y no apartaré de él mi misericordia, como la aparté del que reinó antes de ti.
Yo lo mantendré en mi casa y en mi reino para siempre, y su trono será estable eternamente.
Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
Y vino el rey David y se sentó delante de Yavé, y dijo: ¿Quién soy yo, oh Yavé Dios, y quién es mi casa, para que me hayas traído hasta aquí?
Y aún te ha parecido poco, oh Dios, esto, sino que también has hablado de la casa de tu siervo para un largo porvenir; y me has considerado según el rango de un hombre grande, oh Yavé Dios.
¿Qué más te puede decir David acerca de la gloria dada a tu siervo? Tú conoces a tu siervo.
Oh Yavé, por amor a tu siervo y conforme a tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas.
Oh Yavé, no hay nadie como tú, ni hay más dios que tú, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.
¿Y quién es como tu pueblo Israel, única nación en la tierra a la que Dios fue a redimir para sí como pueblo, para hacerte nombre grande y portentoso, al echar a las naciones de delante de tu pueblo, al cual redimiste de Egipto?
Tú has constituido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Yavé, has venido a ser su Dios.
Ahora pues, Yavé, sea confirmada para siempre la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, y haz como has dicho.
Sea, pues, confirmado, y sea engrandecido tu nombre para siempre, y dígase: Yavé de los ejércitos, Dios de Israel, es Dios de Israel; y la casa de tu siervo David sea estable delante de ti.
Porque tú, Dios mío, has revelado a tu siervo que le edificarás casa; por eso tu siervo ha hallado valor para orar delante de ti.
Y ahora, Yavé, tú eres Dios, y has prometido este bien a tu siervo.
Por tanto, te ha placido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre delante de ti; porque tú, Yavé, la has bendecido, y la bendecirás para siempre.