En la tradición hebrea, Crónicas es un solo libro. Es una relectura teológica de la historia desde Adán hasta el edicto de Ciro, enfocándose en Judá, el Templo y la dinastía davídica, escrita probablemente después del exilio en Babilonia.
1 Crónicas
Capítulo 20 — Toma de Rabá; nuevas victorias sobre los filisteos
Aconteció que al año siguiente, en el tiempo que los reyes salen a la guerra, Joab sacó el ejército y devastó la tierra de los amonitas, y fue y puso sitio a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y Joab atacó a Rabá y la destruyó.
Y tomó David la corona de la cabeza de su rey, y halló que pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Además de esto sacó de la ciudad un enorme botín.
Y sacó al pueblo que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Y David hizo lo mismo con todas las ciudades de los amonitas. Luego volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.
Después de esto, se levantó guerra en Gezer contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Sipai, de los descendientes de los gigantes, y fueron sometidos.
Volvió a haber guerra contra los filisteos; y Elhanán hijo de Jair mató a Lahmi, hermano de Goliat de Gat, el asta de cuya lanza era como un rodillo de telar.
Hubo otra vez guerra en Gat, donde había un hombre de grande estatura, que tenía seis dedos en cada mano y en cada pie, veinticuatro en total; y también era descendiente de los gigantes.
El cual, cuando insultó a Israel, lo mató Jonatán hijo de Simea, hermano de David.
Estos nacieron de los gigantes en Gat, y cayeron por mano de David y de sus siervos.