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El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).

2 Crónicas

Capítulo 12 — Invasión de Sisaq

1

Cuando Roboán hubo consolidado su reino y se sintió fuerte, abandonó la Ley de Yahveh, y todo Israel con él.

2

El año quinto del rey Roboán subió Sisaq, rey de Egipto, contra Jerusalén - porque habían prevaricado contra Yahveh -

3

con 1.200 carros y 60.000 jinetes; y la gente que venía con él de Egipto era innumerable: libios, suquitas y etíopes.

4

Conquistó las ciudades fortificadas de Judá y llegó hasta Jerusalén.

5

Entonces el profeta Semaías fue a Roboán y a los jefes de Judá que se habían reunido en Jerusalén huyendo de Sisaq, y les dijo: «Así dice Yahveh: Vosotros me habéis abandonado, por eso yo también os abandono en manos de Sisaq.»

6

Entonces se humillaron los jefes de Israel y el rey, y dijeron: «¡Justo es Yahveh!»

7

Cuando Yahveh vio que se humillaban, fue dirigida la palabra de Yahveh a Semaías en estos términos: «Se han humillado, no los destruiré; dentro de poco los libraré y no se derramará mi ira sobre Jerusalén por medio de Sisaq.

8

Pero serán sus siervos, para que conozcan lo que es servirme a mí o servir a los reinos extranjeros.»

9

Sisaq, rey de Egipto, subió contra Jerusalén y tomó los tesoros de la Casa de Yahveh y los tesoros de la casa real; lo tomó todo; se llevó los escudos de oro que había hecho Salomón.

10

El rey Roboán hizo en lugar de ellos escudos de bronce, y los confió a los jefes de la guardia que custodiaban la entrada de la casa real.

11

Cada vez que el rey iba a la Casa de Yahveh, la guardia iba, los llevaba, y después los devolvía a la sala de la guardia.

12

Por haberse humillado, se apartó de ellos la ira de Yahveh y no llegó a la destrucción total. Además, en Judá había todavía buenas disposiciones.

13

El rey Roboán se consolidó en Jerusalén y reinó. Tenía Roboán cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que eligió Yahveh de entre todas las tribus de Israel para poner en ella su Nombre. Su madre se llamaba Naamá, la ammonita.

14

Hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a Yahveh.

15

Los hechos de Roboán, los primeros y los últimos, ¿no están escritos en las palabras del profeta Semaías y del vidente Iddó, según el registro genealógico? Hubo guerra continua entre Roboán y Jeroboán.

16

Roboán se acostó con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Abías.

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