El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).
2 Crónicas
Capítulo 17 — Josafat, rey de Judá
Reinó en su lugar su hijo Josafat, que se fortaleció contra Israel.
Puso guarniciones en todas las ciudades fortificadas de Judá, y estableció gobernadores en el país de Judá y en las ciudades de Efraím que su padre Asá había conquistado.
Yahveh estuvo con Josafat, porque siguió las primeras costumbres de su padre David y no buscó a los Baales,
sino que buscó al Dios de su padre, siguió sus mandamientos y no obró según la conducta de Israel.
Yahveh consolidó el reino en su mano; todo Judá trajo presentes a Josafat, y tuvo riquezas y gloria en abundancia.
Su corazón se elevó por los caminos de Yahveh, e hizo desaparecer de Judá los altos y las culebras.
El tercer año de su reinado envió a sus jefes Ben Hayil, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñaran en las ciudades de Judá.
Con ellos envió a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías, y con ellos a los sacerdotes Elisamá y Joram.
Enseñaron en Judá, llevando consigo el libro de la Ley de Yahveh; recorrieron todas las ciudades de Judá y enseñaron al pueblo.
El terror de Yahveh cayó sobre todos los reinos de los países circunvecinos a Judá, y no hicieron guerra contra Josafat.
De los filisteos traían a Josafat presentes y plata como tributo; también los árabes le traían ganado menor: 7.700 carneros y 7.700 machos cabríos.
Josafat iba engrandeciéndose cada vez más. Edificó en Judá fortalezas y ciudades de almacenamiento.
Realizó muchas obras en las ciudades de Judá. Tenía en Jerusalén guerreros valientes.
Este es su censo por casas paternas. De Judá, jefes de millar: el jefe Adnás, que mandaba sobre 300.000 valientes guerreros.
Después de él, el jefe Johanán, que mandaba sobre 280.000.
Después de él, Amasías, hijo de Zicrí, que se había ofrecido voluntariamente a Yahveh, y mandaba sobre 200.000 valientes guerreros.
De Benjamín: el valiente Eliadá, que mandaba sobre 200.000 hombres armados de arco y escudo.
Después de él, Jozabad, que mandaba sobre 180.000 hombres armados para la guerra.
Estos servían al rey, aparte de los que el rey había puesto en las ciudades fortificadas de todo Judá.