El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).
2 Crónicas
Capítulo 19 — Reprensión de Jehú a Josafat
Josafat, rey de Judá, volvió sano y salvo a su casa en Jerusalén.
Salió a su encuentro Jehú, hijo de Jananí, el vidente, y dijo al rey Josafat: «¿Al impío das ayuda y amas a los que aborrecen a Yahveh? Por eso la ira de Yahveh ha venido sobre ti.
Sin embargo, se han hallado cosas buenas en ti, porque has hecho desaparecer de la tierra las culebras, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios.»
Josafat residía en Jerusalén. De nuevo salió a visitar al pueblo desde Berseba hasta la montaña de Efraím, y los hizo volver a Yahveh, el Dios de sus padres.
Estableció jueces en el país, en todas las ciudades fortificadas de Judá, ciudad por ciudad.
Dijo a los jueces: «Mirad lo que hacéis, porque no juzgáis en nombre de hombre, sino en nombre de Yahveh, y él está con vosotros cuando juzgáis.
Ahora, pues, sea el temor de Yahveh vuestro cuidado; obrad con cuidado, porque en Yahveh nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni soborno.»
También en Jerusalén estableció Josafat a algunos levitas, sacerdotes y cabezas de casas paternas de Israel, para que juzgaran en nombre de Yahveh y en los pleitos de los habitantes de Jerusalén.
Les dio esta orden: «Así obraréis en el temor de Yahveh, con fidelidad y con corazón íntegro.
En cualquier pleito que venga a vosotros de parte de vuestros hermanos que habitan en sus ciudades, ya se trate de homicidio, de ley, mandamiento, preceptos o normas, les amonestaréis para que no pequen contra Yahveh, y no venga la ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Obrando así, no pecaréis.
Y he aquí que el sumo sacerdote Amarías presidirá en todos los asuntos de Yahveh, y Zebadías, hijo de Ismael, jefe de la casa de Judá, en todos los asuntos del rey; los levitas serán oficiales ante vosotros. Esforzaos y obrad, y Yahveh estará con el bienhechor.»