🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).

2 Crónicas

Capítulo 21 — Joram, rey de Judá

1

Josafat se acostó con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Joram.

2

Este tenía hermanos, hijos de Josafat: Azarías, Jehiel, Zacarías, Azarías, Miguel y Sefatías. Todos ellos eran hijos de Josafat, rey de Judá.

3

Su padre les había dado muchos dones de plata, oro y objetos de valor, además de ciudades fortificadas en Judá; pero el reino se lo dio a Joram porque era el primogénito.

4

Cuando Joram se hizo cargo del reino de su padre y se consolidó en él, mató a espada a todos sus hermanos y también a algunos jefes de Israel.

5

Tenía Joram treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.

6

Siguió el camino de los reyes de Israel, como había hecho la casa de Acab, porque tenía por mujer a una hija de Acab; e hizo lo malo a los ojos de Yahveh.

7

Pero Yahveh no quiso destruir la casa de David, a causa de la alianza que había hecho con David, y porque había prometido darle una lámpara a él y a sus descendientes para siempre.

8

En sus días se rebeló Edom contra el poder de Judá, y se dio un rey.

9

Entonces Joram pasó con sus jefes y con todos sus carros; se levantó de noche y batió a los edomitas que le habían rodeado y a los jefes de los carros.

10

Pero Edom se rebeló contra el poder de Judá, y así ha quedado hasta hoy. En aquel mismo tiempo también se rebeló Libná contra su poder, porque él había abandonado a Yahveh, Dios de sus padres.

11

Construyó además altos en las montañas de Judá, hizo que los habitantes de Jerusalén se prostituyeran, y descarrió a Judá.

12

Llegó a sus manos un escrito del profeta Elías que decía: «Así dice Yahveh, Dios de tu padre David: Por cuanto no has seguido el camino de Josafat, tu padre, ni el camino de Asá, rey de Judá,

13

sino que has seguido el camino de los reyes de Israel, y has hecho que se prostituyan Judá y los habitantes de Jerusalén, como se prostituyó la casa de Acab, y además has matado a tus hermanos, a los de la casa de tu padre, que eran mejores que tú,

14

he aquí que Yahveh va a herir a tu pueblo, a tus hijos, a tus mujeres y a toda tu hacienda con una gran plaga,

15

y tú con una grave enfermedad, con un mal de vientre, hasta que éste se vaya saliendo día tras día.»

16

Yahveh excitó contra Joram el espíritu de los filisteos y de los árabes vecinos a los etíopes.

17

Subieron contra Judá, invadieron el país, saquearon toda la hacienda que se halló en la casa del rey, y también a sus hijos y mujeres, de modo que no le quedó otro hijo que Joacaz, el más pequeño.

18

Después de todo esto, Yahveh le hirió con un mal de vientre incurable.

19

Pasaron días y días, y al cumplirse el segundo año, sus intestinos se le salieron a causa de la enfermedad, y murió en medio de terribles dolores. Su pueblo no encendió fuego en su honor, como lo había hecho con sus padres.

20

Tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén. Se fue sin dejar de sí añoranza, y le sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.

21 / 36
2 Crônicas em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible