🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).

2 Crónicas

Capítulo 25 — Amasías, rey de Judá

1

Tenía Amasías veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. Su madre se llamaba Joadán, de Jerusalén.

2

Hizo lo recto a los ojos de Yahveh, aunque no de todo corazón.

3

Cuando el reino se consolidó en su poder, dio muerte a los siervos que habían asesinado al rey, su padre.

4

Pero no hizo morir a los hijos de ellos, conforme a lo que está escrito en la Ley, en el libro de Moisés, donde Yahveh ordenó: «No morirán los padres por los hijos, ni los hijos por los padres; sino que cada cual morirá por su propio pecado.»

5

Reunió Amasías a los de Judá, y los organizó por casas paternas, por jefes de millar y de cien, para todo Judá y Benjamín. Hizo el censo de los de veinte años arriba, y encontró 300.000 guerreros escogidos que podían salir en campaña, manejando lanza y escudo.

6

Tomó también a sueldo en Israel a 100.000 valientes guerreros por cien talentos de plata.

7

Pero un hombre de Dios vino a él y le dijo: «Rey, no vaya contigo el ejército de Israel, porque Yahveh no está con Israel ni con ninguno de los hijos de Efraím.

8

Si vienes, hazlo, muéstrate valiente para la guerra; pero Dios te hará caer ante el enemigo, porque Dios tiene poder para ayudar o para hacer caer.»

9

Amasías preguntó al hombre de Dios: «¿Y qué hacer con los cien talentos que he dado a las tropas de Israel?» El hombre de Dios respondió: «Yahveh puede darte mucho más que eso.»

10

Entonces Amasías separó a las tropas que le habían venido de Efraím, para que se marcharan a su lugar. Ellos se enfurecieron mucho contra Judá, y se volvieron a su lugar llenos de ira.

11

Amasías cobró ánimo, condujo a su pueblo, marchó al Valle de la Sal, y derrotó a 10.000 hombres de los hijos de Seír.

12

Los hijos de Judá apresaron a otros 10.000 vivos, los llevaron a la cumbre de la Peña, y los despeñaron desde la cumbre de la Peña, y todos se hicieron pedazos.

13

Pero los hombres de la tropa que Amasías había despedido para que no fueran con él a la guerra, asaltaron las ciudades de Judá, desde Samaría hasta Bet Horón, y mataron a 3.000 personas, y tomaron grandes despojos.

14

Cuando Amasías volvió de derrotar a los edomitas, trajo consigo a los dioses de los hijos de Seír, los erigió como sus dioses, se postró ante ellos y les ofreció sacrificios.

15

La ira de Yahveh se encendió contra Amasías, y envió a él un profeta que le dijo: «¿Por qué has buscado los dioses de un pueblo que no han librado a su propio pueblo de tus manos?»

16

Mientras él hablaba, Amasías le interrumpió: «¿Acaso te hemos constituido consejero del rey? ¡Calla! ¿Por qué te han de matar?» El profeta calló, pero añadió: «Bien sé yo que Dios ha decidido destruirte, por haber hecho esto y no haber escuchado mi consejo.»

17

Amasías, rey de Judá, después de pedir consejo, envió a decir a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel: «Ven, veámonos las caras.»

18

Joás, rey de Israel, mandó decir a Amasías, rey de Judá: «El cardo del Líbano envió a decir al cedro del Líbano: Da tu hija por esposa a mi hijo. Pero las bestias salvajes del Líbano pasaron y pisotearon el cardo.

19

Tú dices: He aquí que he derrotado a Edom; y tu corazón se ha envanecido para gloriarte. Ahora quédate en tu casa; ¿para qué provocas un mal, para caer tú y Judá contigo?»

20

Pero Amasías no le hizo caso, porque esto venía de Dios para entregarlos en manos de sus enemigos, por haber buscado los dioses de Edom.

21

Subió, pues, Joás, rey de Israel; y él y Amasías, rey de Judá, se enfrentaron en Bet Semes, que está en Judá.

22

Judá fue derrotado por Israel, y huyó cada uno a su tienda.

23

Joás, rey de Israel, apresó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Joacaz, en Bet Semes, y lo llevó a Jerusalén. Derribó la muralla de Jerusalén desde la puerta de Efraím hasta la puerta del Ángulo, 400 codos.

24

Se apoderó de todo el oro y la plata, y de todos los objetos que se hallaron en la Casa de Dios bajo la dependencia de Obed Edom, y de los tesoros de la casa real, y rehenes; y se volvió a Samaría.

25

Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel.

26

Los demás hechos de Amasías, los primeros y los últimos, ¿no están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel?

27

Desde el momento en que Amasías se apartó de Yahveh, tramaron contra él una conjuración en Jerusalén. Huyó a Laquís, pero le enviaron perseguidores a Laquís y allí le mataron.

28

Le trajeron sobre caballos y le sepultaron con sus padres en la ciudad de Judá.

25 / 36
2 Crônicas em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible