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El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).

2 Crónicas

Capítulo 26 — Ozías, rey de Judá

1

Todo el pueblo de Judá tomó a Ozías, que tenía dieciséis años, y le hizo rey en lugar de su padre Amasías.

2

Él reedificó Elot y la restituyó a Judá, después que el rey se hubo acostado con sus padres.

3

Tenía Ozías dieciséis años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jecolías, de Jerusalén.

4

Hizo lo recto a los ojos de Yahveh, conforme a todo lo que había hecho Amasías, su padre.

5

Buscó a Dios en los días de Zacarías, maestro en las visiones de Dios; mientras buscó a Yahveh, Dios le hizo prosperar.

6

Salió a combatir contra los filisteos, derribó las murallas de Gat, de Jabne y de Asdod, y edificó ciudades en Asdod y entre los filisteos.

7

Dios le ayudó contra los filisteos, contra los árabes que habitaban en Gur Baal y contra los maonitas.

8

Los ammonitas pagaban tributo a Ozías, cuya fama llegó hasta la frontera de Egipto, porque se había hecho muy poderoso.

9

Edificó Ozías torres en Jerusalén, sobre la puerta del Ángulo, sobre la puerta del Valle, y sobre el ángulo, y las fortificó.

10

Edificó también torres en el desierto, y abrió muchas cisternas, porque tenía mucho ganado, tanto en la Tierra Baja como en la llanura; también labradores y viñadores en las montañas y en los campos fértiles, porque amaba la agricultura.

11

Ozías tuvo un ejército dispuesto para la guerra, que salía en campaña por escuadrones, según el censo hecho por el escriba Jeiel y el oficial Maasías, bajo la dirección de Hananías, uno de los jefes del rey.

12

El número total de los jefes de casas paternas, valientes guerreros, era de 2.600.

13

Bajo sus órdenes había un ejército de 307.500 guerreros que combatían con gran poder, para ayudar al rey contra el enemigo.

14

Ozías les suministró para toda la tropa escudos, lanzas, cascos, corazas, arcos y hondas.

15

Hizo fabricar en Jerusalén máquinas ingeniosas para poner sobre las torres y sobre los ángulos de las murallas, para lanzar flechas y grandes piedras. Su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente hasta hacerse fuerte.

16

Pero cuando se sintió fuerte, su corazón se ensoberbeció para su ruina. Prevaricó contra Yahveh su Dios, porque entró en el santuario de Yahveh para quemar incienso sobre el altar del incienso.

17

El sacerdote Azarías entró tras él con ochenta sacerdotes de Yahveh, hombres valerosos,

18

y se enfrentaron a Ozías, diciéndole: «No te corresponde a ti, Ozías, ofrecer incienso a Yahveh, sino a los sacerdotes, hijos de Aarón, que han sido consagrados para ello. Sal del santuario, porque has prevaricado; y esto no será para tu honra delante de Yahveh Dios.»

19

Entonces Ozías, que tenía un incensario en la mano para ofrecer incienso, se enfureció; pero en el momento de enfurecerse contra los sacerdotes, la lepra brotó en su frente, delante de los sacerdotes, en la Casa de Yahveh, junto al altar del incienso.

20

El sumo sacerdote Azarías y todos los sacerdotes se volvieron hacia él, y le vieron leproso en la frente; le hicieron salir apresuradamente de allí, y él mismo se apresuró a salir, porque Yahveh le había herido.

21

El rey Ozías fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó en una casa apartada, leproso, excluido de la Casa de Yahveh. Su hijo Jotán estaba al frente de la casa real y gobernaba al pueblo del país.

22

Los demás hechos de Ozías, los primeros y los últimos, los escribió el profeta Isaías, hijo de Amós.

23

Y Ozías se acostó con sus padres, y le sepultaron con sus padres en el campo del sepulcro de los reyes, porque dijeron: «Es leproso.» Reinó en su lugar su hijo Jotán.

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