El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).
2 Crónicas
Capítulo 27 — Jotán, rey de Judá
Tenía Jotán veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jerusá, hija de Sadoq.
Hizo lo recto a los ojos de Yahveh, conforme a todo lo que había hecho Ozías, su padre, excepto que no entró en el santuario de Yahveh. Pero el pueblo seguía corrompiéndose.
Edificó la puerta superior de la Casa de Yahveh, e hizo muchas obras en la muralla del Ofel.
Edificó ciudades en la montaña de Judá, y construyó fortalezas y torres en los bosques.
Combatió contra el rey de los ammonitas, a quienes venció. Aquel año los ammonitas le pagaron 100 talentos de plata, 10.000 coros de trigo y 10.000 de cebada. Esto mismo le pagaron los ammonitas el segundo y tercer año.
Jotán se hizo poderoso, porque dirigió bien sus caminos en presencia de Yahveh su Dios.
Los demás hechos de Jotán, todas sus guerras y su conducta, están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.
Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén.
Jotán se acostó con sus padres, y le sepultaron en la ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Acaz.