El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).
2 Crónicas
Capítulo 3 — Construcción del Templo
Comenzó Salomón a edificar la Casa de Yahveh en Jerusalén, en el monte Moria, donde se había aparecido Yahveh a su padre David, en el lugar que David había preparado, en la era de Ornán el jebuseo.
Comenzó a edificar el segundo día del segundo mes del cuarto año de su reinado.
Las medidas que Salomón estableció para la Casa de Dios fueron: la longitud, en codos según la medida antigua, de 60 codos; la anchura, 20 codos.
El pórtico delantero, a lo largo del ancho de la Casa, tenía 20 codos, y la altura, 20 codos; lo revistió de oro puro por dentro.
La Sala Grande la revistió de ciprés, lo cubrió de oro fino, y grabó en ella palmeras y roleos.
Recubrió la Casa de piedras preciosas y de oro de Parvaim.
Revistió también de oro la Casa, las vigas, los umbrales, las paredes y las puertas; y grabó querubines en las paredes.
Hizo la Casa del Santo de los Santos, cuya longitud, a lo ancho de la Casa, era de 20 codos, y la anchura de 20 codos. La revistió de oro fino en peso de 600 talentos.
El peso de los clavos era de 50 siclos de oro. También revistió de oro las salas altas.
Hizo en la Casa del Santo de los Santos dos querubines de madera, y los revistió de oro.
Las alas de los querubines tenían una longitud de 20 codos: el ala del uno, de 5 codos, tocaba la pared de la Casa; la otra ala, de 5 codos, tocaba el ala del otro querubín.
El ala del otro querubín, de 5 codos, tocaba la pared de la Casa; y la otra ala, de 5 codos, se unía al ala del primer querubín.
Las alas de estos querubines se extendían 20 codos. Ellos estaban de pie sobre sus pies, con el rostro hacia la Sala.
Hizo también el velo de púrpura roja y escarlata, de carmesí y lino fino, y grabó en él querubines.
Delante de la Casa hizo dos columnas de 35 codos de altura, con un capitel de 5 codos encima.
Hizo cadenas en el santuario, y las puso encima de las columnas; y puso cien granadas en las cadenas.
Levantó las columnas delante del Santuario, una a la derecha y otra a la izquierda: llamó a la de la derecha Jaquín, y a la de la izquierda Boaz.