🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).

2 Crónicas

Capítulo 31 — Reforma religiosa de Ezequías

1

Cuando todo esto terminó, todos los israelitas que se hallaban presentes salieron por las ciudades de Judá, destrozaron las culebras, rompieron las culebras, derribaron los altos y los altares en todo Judá y Benjamín, y también en Efraím y Manasés, hasta acabar con todo. Luego todos los israelitas se volvieron a sus ciudades, cada cual a su propiedad.

2

Ezequías restableció las clases de los sacerdotes y levitas, cada cual en su clase, según sus funciones, a los sacerdotes y levitas, para el holocausto, para los sacrificios de comunión, para el servicio, para la alabanza y acción de gracias, en las puertas del campamento de Yahveh.

3

La parte del rey de sus bienes era para los holocaustos: los holocaustos de la mañana y de la tarde, los de los sábados, novilunios y solemnidades, como está escrito en la Ley de Yahveh.

4

Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén que dieran la porción de los sacerdotes y levitas, para que se dedicaran de lleno a la Ley de Yahveh.

5

Cuando la orden se divulgó, los israelitas dieron muchas primicias de trigo, mosto, aceite, miel y de todos los frutos del campo; trajeron también el diezmo de todo, en abundancia.

6

Los israelitas y los judíos que habitaban en las ciudades de Judá trajeron también el diezmo de bueyes y ovejas, y el diezmo de las cosas santas consagradas a Yahveh su Dios, y lo depositaron en montones.

7

El tercer mes comenzaron a formar los montones, y los terminaron el mes octavo.

8

Cuando Ezequías y los jefes vinieron a ver los montones, bendijeron a Yahveh y a su pueblo Israel.

9

Preguntó Ezequías a los sacerdotes y levitas acerca de los montones,

10

y el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoq, le respondió: «Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la Casa de Yahveh, hemos comido hasta saciarnos, y ha sobrado muchísimo, porque Yahveh ha bendecido a su pueblo, y ha sobrado esta gran cantidad.»

11

Entonces Ezequías mandó preparar almacenes en la Casa de Yahveh, y los prepararon.

12

Llevaron allí fielmente las ofrendas, los diezmos y las cosas sagradas. El levita Conanías era el mayordomo jefe, y su hermano Simei era el segundo.

13

Jehiel, Azazías, Najat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Majat y Benaías eran inspectores bajo la dirección de Conanías y de su hermano Simei, por orden del rey Ezequías y de Azarías, mayordomo de la Casa de Dios.

14

El levita Coré, hijo de Yimná, portero de la puerta oriental, estaba encargado de las ofrendas voluntarias hechas a Dios, para repartir las ofrendas reservadas a Yahveh y las cosas santísimas.

15

A sus órdenes estaban Edén, Minyamín, Jesuá, Semaías, Amarías y Secanías, en las ciudades de los sacerdotes, para dar fielmente a sus hermanos, grandes y pequeños, según sus turnos.

16

Exceptuando a los varones inscritos de tres años arriba, a todos los que entraban en la Casa de Yahveh para el servicio diario, según sus funciones y clases,

17

se daba también a los sacerdotes inscritos por sus casas paternas, y a los levitas de veinte años arriba, según sus clases y funciones.

18

La inscripción comprendía a toda su familia, a sus mujeres, hijos e hijas, a toda la comunidad, porque estaban consagrados fielmente.

19

También para los sacerdotes, hijos de Aarón, que residían en los campos de las ciudades de sus comarcas, había hombres designados por sus nombres para dar la parte a todo varón de los sacerdotes y a todos los inscritos entre los levitas.

20

Esto hizo Ezequías en todo Judá; hizo lo bueno, lo recto y lo fiel delante de Yahveh su Dios.

21

Toda la obra que emprendió para el servicio de la Casa de Dios, para la Ley y los mandamientos, buscando a su Dios, la hizo de todo corazón, y prosperó.

31 / 36
2 Crônicas em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible