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El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).

2 Crónicas

Capítulo 35 — Pascua de Josías

1

Josías celebró en Jerusalén una Pascua para Yahveh; degollaron la Pascua el día catorce del mes primero.

2

Estableció a los sacerdotes en sus funciones y los animó al servicio de la Casa de Yahveh.

3

Dijo a los levitas que instruían a todo Israel y estaban consagrados a Yahveh: «Poned el arca santa en la Casa que edificó Salomón, hijo de David, rey de Israel; no la llevéis más sobre los hombros. Servid ahora a Yahveh vuestro Dios y a su pueblo Israel.

4

Preparaos por vuestras casas paternas, según vuestras clases, conforme a la ordenación de David, rey de Israel, y a la instrucción de su hijo Salomón.

5

Ocupad vuestros puestos en el santuario, según las divisiones de las casas paternas de vuestros hermanos, los hijos del pueblo, y según la partición de las casas paternas de los levitas.

6

Degollad la Pascua, santificaos y preparadla para vuestros hermanos, obrando conforme a la palabra de Yahveh dada por medio de Moisés.»

7

Josías dio a los hijos del pueblo, a cuantos se hallaban presentes, ovejas y cabritos para la Pascua, en número de 30.000 cabezas, y 3.000 bueyes; todo ello de la hacienda del rey.

8

Sus jefes dieron también voluntariamente ofrendas al pueblo, a los sacerdotes y levitas. Jilquías, Zacarías y Jehiel, mayordomos de la Casa de Dios, dieron a los sacerdotes 2.600 cabezas de ganado menor y 300 bueyes para la Pascua.

9

Conanías, Semaías y Natanael, sus hermanos, y Hasabías, Jeiel y Jozabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas 5.000 cabezas de ganado menor y 500 bueyes para la Pascua.

10

Preparado el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y los levitas en sus clases, según la orden del rey.

11

Degollaron la Pascua; los sacerdotes rociaban la sangre recibida de manos de los levitas, mientras éstos desollaban las víctimas.

12

Apartaron los holocaustos para darlos a las subdivisiones de las casas paternas de los hijos del pueblo, para que ofrecieran a Yahveh como está escrito en el libro de Moisés; así lo hicieron también con los bueyes.

13

Asaron la Pascua al fuego según la ordenanza; los demás sacrificios santos los cocieron en ollas, calderos y sartenes, y los repartieron rápidamente a todo el pueblo.

14

Luego prepararon para sí y para los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en ofrecer los holocaustos y las grasas; por eso los levitas prepararon para sí y para los sacerdotes, hijos de Aarón.

15

Los cantores, hijos de Asaf, estaban en sus puestos, según la orden de David, de Asaf, de Hemán y de Jedutún, vidente del rey; también los porteros estaban en cada puerta, sin necesidad de apartarse de su ministerio, porque sus hermanos los levitas preparaban para ellos.

16

Así quedó preparado aquel día todo el servicio de Yahveh para celebrar la Pascua y ofrecer holocaustos sobre el altar de Yahveh, según la orden del rey Josías.

17

Los israelitas que se hallaban allí celebraron la Pascua en aquel tiempo, y la fiesta de los Ázimos durante siete días.

18

No se había celebrado una Pascua semejante en Israel desde los días del profeta Samuel; ningún rey de Israel había celebrado una Pascua como la que celebraron Josías, los sacerdotes, los levitas, todo Judá y los israelitas que se hallaban allí, y los habitantes de Jerusalén.

19

Esta Pascua se celebró el año decimoctavo del reinado de Josías.

20

Después de todo esto, cuando Josías había restaurado la Casa, Necao, rey de Egipto, subió para combatir en Quercámis, a orillas del Éufrates. Josías salió a su encuentro.

21

Necao le envió mensajeros, diciendo: «¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? No vengo hoy contra ti, sino contra la casa que está en guerra conmigo, y Dios me ha ordenado que me dé prisa. Déjate de Dios, que está conmigo, no sea que te destruya.»

22

Pero Josías no quiso desistir, sino que se disfrazó para atacarle, y no escuchó las palabras de Necao, que venían de la boca de Dios. Vino, pues, a combatir en el valle de Meguido.

23

Los arqueros tiraron contra el rey Josías, y el rey dijo a sus servidores: «Sacadme de aquí, porque estoy gravemente herido.»

24

Sus servidores le sacaron del carro, le subieron al segundo carro que tenía, y le llevaron a Jerusalén. Murió, y fue sepultado en los sepulcros de sus padres. Todo Judá y Jerusalén lloraron a Josías.

25

Jeremías compuso una elegía por Josías, a la que todos los cantores y cantoras se refieren en sus lamentaciones hasta hoy; se convirtieron en una costumbre en Israel, y están escritas en las Lamentaciones.

26

Los demás hechos de Josías, sus obras piadosas conforme a lo que está escrito en la Ley de Yahveh,

27

sus hechos, los primeros y los últimos, están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

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