El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).
2 Crónicas
Capítulo 4 — El mobiliario del Templo
Hizo un altar de bronce de 20 codos de longitud, 20 de anchura y 10 de altura.
Hizo el Mar de fundición, de 10 codos de borde a borde, enteramente redondo; su altura era de 5 codos, y un cordón de 30 codos lo ceñía alrededor.
Debajo de su borde había calabazas alrededor, diez por codo, que rodeaban todo el Mar; las calabazas estaban en dos filas fundidas con el Mar.
Descansaba sobre doce bueyes: tres miraban al norte, tres al oeste, tres al sur y tres al este; el Mar se apoyaba sobre ellos, y sus partes traseras estaban hacia adentro.
Su espesor era de un palmo; y su borde, como el borde de un cáliz, en forma de flor de lis. Tenía capacidad de 3.000 batos.
Hizo también diez pilas para lavar; puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda para las abluciones. En ellas se lavaba lo de los holocaustos; pero el Mar era para que los sacerdotes se lavaran en él.
Hizo diez candelabros de oro según su modelo, y los puso en el Santuario, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
Hizo diez mesas y las colocó en el Santuario, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Hizo cien aspersorios de oro.
Hizo también el atrio de los sacerdotes, el atrio grande, y las puertas del atrio, que revistió de bronce.
Puso el Mar al lado derecho del lado del sudeste.
Jiram hizo las ollas, las paletas y los aspersorios. Terminó así la obra que había de hacer para el rey Salomón en la Casa de Dios:
dos columnas, dos pomos y dos capiteles que coronaban las columnas, dos redes para cubrir los dos pomos de los capiteles,
cuatrocientas granadas para las dos redes, dos filas de granadas por cada red, para cubrir los dos pomos de los capiteles,
las basas y las pilas sobre las basas,
un Mar y doce bueyes debajo de él,
y las ollas, paletas, tenedores y todos sus utensilios, que hizo Jiram Abí para el rey Salomón, para la Casa de Yahveh, de bronce bruñido.
El rey los hizo fundir en moldes de arcilla, en la llanura del Jordán, entre Sucot y Seredata.
Salomón hizo todos estos utensilios en grande abundancia, porque no se comprobó el peso del bronce.
Hizo también Salomón todos los objetos de la Casa de Dios: el altar de oro, las mesas para los panes de la proposición,
los candelabros con sus lámparas de oro puro para encenderlos delante del Santuario,
las flores, las lámparas y las despabiladeras de oro, de oro finísimo,
los cuchillos, los aspersorios, las jofainas y los incensarios de oro puro. En cuanto a la entrada de la Casa, las puertas interiores del Santo de los Santos, y las puertas de la Sala de la Casa, eran de oro.