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El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).

2 Crónicas

Capítulo 5 — Dedicación del Templo

1

Fue terminada toda la obra que Salomón hizo para la Casa de Yahveh. Llevó luego Salomón las cosas que había consagrado su padre David, la plata, el oro y todos los objetos, y las puso en los tesoros de la Casa de Dios.

2

Entonces Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los cabezas de casas paternas, para hacer subir el arca de la alianza de Yahveh desde la ciudad de David, que es Sión.

3

Todos los israelitas se reunieron ante el rey en la fiesta del mes séptimo.

4

Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los levitas alzaron el arca.

5

Subieron el arca, la Tienda del Encuentro y todos los objetos sagrados que había en ella; los sacerdotes levitas los subieron.

6

El rey Salomón y toda la asamblea de Israel, reunida ante él, estaban delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes en tan gran número que no se podían contar.

7

Los sacerdotes introdujeron el arca de la alianza de Yahveh en su lugar, en el santuario de la Casa, en el Santo de los Santos, bajo las alas de los querubines.

8

Pues los querubines extendían las alas sobre el lugar del arca, y cubrían el arca y sus varales por encima.

9

Los varales sobresalían tanto, que se veían sus extremos desde el Santuario, delante del Santo de los Santos; mas por fuera no se veían. Y así ha quedado hasta hoy.

10

En el arca no había más que las dos tablas que Moisés había puesto en Horeb, cuando Yahveh hizo alianza con los israelitas a su salida de Egipto.

11

Cuando salieron los sacerdotes del Santuario (pues todos los sacerdotes que allí se hallaban se habían santificado sin observar los turnos;

12

y los levitas cantores, todos ellos, Asaf, Hemán, Jedutún, sus hijos y hermanos, vestidos de lino fino, estaban al oriente del altar con címbalos, arpas y cítaras; con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban las trompetas),

13

cuando los trompetas y los cantores, haciendo oír unánimes su voz, alababan y daban gracias a Yahveh, y alzaban la voz con las trompetas, címbalos e instrumentos musicales, alabando a Yahveh, «porque es bueno, porque es eterno su amor», entonces la Casa se llenó de una nube, la Casa de Yahveh,

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y los sacerdotes no pudieron continuar oficiando a causa de la nube, porque la gloria de Yahveh había llenado la Casa de Dios.

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2 Crônicas em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible