El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).
2 Crónicas
Capítulo 7 — Dedicación del Templo
Cuando Salomón acabó de orar, bajó el fuego del cielo y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Yahveh llenó la Casa.
No pudieron los sacerdotes entrar en la Casa de Yahveh, porque la gloria de Yahveh llenaba la Casa de Yahveh.
Todos los israelitas que vieron descender el fuego y la gloria de Yahveh sobre la Casa, se postraron rostro en tierra sobre el enlosado, adoraron y alabaron a Yahveh, «porque es bueno, porque es eterno su amor».
El rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios delante de Yahveh.
El rey Salomón ofreció en sacrificio 22.000 bueyes y 120.000 ovejas. Así dedicaron el rey y todo el pueblo la Casa de Dios.
Los sacerdotes estaban de pie en sus puestos, y también los levitas con los instrumentos musicales de Yahveh, que había hecho el rey David para alabar a Yahveh, «porque es eterno su amor», cuando David los dirigía en la alabanza; enfrente los sacerdotes tocaban las trompetas, mientras todo Israel estaba en pie.
Consagró Salomón la parte interior del atrio que está delante de la Casa de Yahveh, ofreciendo allí los holocaustos y la grasa de los sacrificios de comunión, porque el altar de bronce que había hecho Salomón no podía contener el holocausto, la ofrenda y la grasa.
Celebró Salomón la fiesta en aquel tiempo durante siete días, y con él todo Israel, gran asamblea venida desde la Entrada de Hamat hasta el Torrente de Egipto.
Al octavo día hicieron una asamblea solemne, porque la dedicación del altar la habían celebrado durante siete días, y la fiesta durante otros siete días.
El día veintitrés del mes séptimo despidió al pueblo a sus tiendas, gozosos y alegres de corazón por los beneficios que Yahveh había hecho a David, a Salomón y a su pueblo Israel.
Así terminó Salomón la Casa de Yahveh y la casa real; todo lo que Salomón había pensado hacer en la Casa de Yahveh y en su propia casa le salió prósperamente.
Yahveh se apareció a Salomón durante la noche y le dijo: «He oído tu oración, y me he elegido este lugar como casa de sacrificios.
Si yo cierro los cielos y no hay lluvia, si mando a la langosta devorar el país, si envío la peste entre mi pueblo,
si se humilla mi pueblo, el que lleva mi Nombre, si rezan y buscan mi rostro y se convierten de sus malos caminos, entonces yo les oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y sanaré su país.
Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración hecha en este lugar.
Ahora he elegido y santificado esta Casa para que esté siempre en ella mi Nombre, y allí estarán mis ojos y mi corazón todos los días.
«En cuanto a ti, si andas en mi presencia como anduvo tu padre David, haciendo todo lo que te he mandado, guardando mis leyes y mis mandamientos,
yo mantendré el trono de tu realeza, como lo prometí a tu padre David diciendo: "No te faltará un descendiente que gobierne en Israel."
«Pero si os apartáis, si abandonáis mis leyes y mandamientos que he puesto ante vosotros, si vais a servir a otros dioses y adorarlos,
yo os arrancaré de la superficie de mi tierra que os he dado; y esta Casa que he consagrado a mi Nombre la apartaré de mi presencia, y la convertiré en refrán y escarnio entre todos los pueblos.
Y esta Casa, que ahora es excelso, será para todo el que pase por ella un espanto, y dirá: "¿Por qué ha tratado Yahveh así a esta tierra y a esta Casa?"
Y se responderá: "Porque abandonaron a Yahveh, el Dios de sus padres, que los sacó de Egipto, y se apegaron a otros dioses, los adoraron y les sirvieron; por eso ha hecho venir sobre ellos todo este mal."