El libro de las Crónicas (originalmente un solo libro) fue escrito después del exilio babilónico, posiblemente por Esdras, con el propósito de unificar al pueblo restaurado alrededor del Templo de Jerusalén y la dinastía davídica. A diferencia del libro de los Reyes, que juzga a los reyes desde una perspectiva profética, Crónicas los presenta desde una perspectiva sacerdotal y davídica, omitiendo los pecados de David y Salomón para enfatizar la gloria del Templo y la fidelidad de Judá. Es canónico en todas las tradiciones cristianas y judías, aunque en la Biblia hebrea es el último libro de la sección de los 'Ketuvim' (Escritos).
2 Crónicas
Capítulo 8 — Obras de Salomón
Al cabo de veinte años, durante los cuales Salomón edificó la Casa de Yahveh y su propia casa,
reedificó las ciudades que Jiram le había dado, y estableció allí a los israelitas.
Después fue Salomón a Jamat de Sobá y la conquistó.
Edificó también Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de aprovisionamiento que edificó en Jamat.
Edificó también el Bet Horón de arriba y el Bet Horón de abajo, ciudades fortificadas con murallas, puertas y cerrojos,
y también Baalat, y todas las ciudades de aprovisionamiento que tuvo Salomón, todas las ciudades de los carros, las ciudades de los caballos, y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en todo el país de su dominio.
A todo el pueblo que había quedado de los hititas, amorreos, perizitas, jeveos y jebuseos, que no eran de Israel,
a sus descendientes que habían quedado después de ellos en el país, los sometió Salomón a trabajos forzados, como lo son hasta hoy.
Pero Salomón no empleó a ninguno de los israelitas como esclavo para sus obras, sino que eran hombres de guerra, jefes de sus escuadrones y jefes de sus carros y de sus caballos.
Los jefes de los oficiales del rey Salomón eran 250, que mandaban sobre el pueblo.
Salomón hizo subir a la hija de Faraón de la ciudad de David a la casa que le había edificado, porque dijo: «No habitará mi mujer en la casa de David, rey de Israel, porque el lugar donde ha entrado el arca de Yahveh es santo.»
Entonces Salomón ofreció holocaustos a Yahveh sobre el altar de Yahveh, que había edificado delante del pórtico,
según la ley de Moisés, en los sábados, novilunios y las tres fiestas anuales: la de los Ázimos, la de las Semanas y la de las Tiendas.
Estableció los turnos de los sacerdotes en sus funciones, según la ordenación de su padre David; y los de los levitas en sus cargos, para alabar y ministrar delante de los sacerdotes, según la prescripción de cada día; y los porteros por sus turnos, a cada puerta. Así lo había mandado David, hombre de Dios.
No se apartaron en nada de lo que el rey había mandado a los sacerdotes y levitas, ni en lo tocante a los tesoros.
Toda la obra de Salomón quedó preparada desde el día en que se echaron los cimientos de la Casa de Yahveh hasta que se terminó, y así quedó acabada la Casa de Yahveh.
Entonces fue Salomón a Esyon Guéber y a Elot, en la costa de Edom.
Jiram le envió por medio de sus siervos naves y siervos entendidos en el mar, que fueron con los siervos de Salomón a Ofir, y tomaron de allí 450 talentos de oro, que llevaron al rey Salomón.