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El Libro de los Jubileos, también conocido como 'Pequeño Génesis' o 'Kufale', es un texto pseudoepígrafo del Antiguo Testamento que reescribe la historia del Génesis y parte del Éxodo, con énfasis en la división del tiempo en jubileos y semanas de años. Es canónico solo en la Iglesia Ortodoxa Tewahedo Etíope y se conserva íntegramente en Ge'ez. El libro fue escrito originalmente en hebreo alrededor del siglo II a.C. y es citado por los Padres de la Iglesia Primitiva.

Jubileos

Capítulo 33

1

Y Jacob descendió y habitó al sur de Magadaladraef. Y fue a su padre Isaac, él y Lea, su esposa, en la luna nueva del décimo mes.

2

Y Rubén vio a Bilha, la sierva de Raquel, la concubina de su padre, bañándose en las aguas en un lugar secreto, y la amó.

3

Y se escondió de noche y entró en la casa de Bilha, y la encontró durmiendo sola en una cama en la casa.

4

Y se acostó con ella, y ella despertó y vio, y he aquí, Rubén estaba acostado con ella en la cama, y ella descubrió su extremidad y lo agarró y gritó y descubrió que era Rubén.

5

Y ella se avergonzó a causa de él, y soltó su mano de él, y él huyó.

6

Y ella lamentó a causa de este incidente muchísimo, y no se lo contó a nadie.

7

Y cuando Jacob regresó y la buscó, ella le dijo: "No estoy limpia para ti, porque fui violada en cuanto a ti; porque Rubén me violó, y se acostó conmigo por la noche. Yo estaba durmiendo y no descubrí hasta que él descubrió mi falda y durmió conmigo."

8

Y Jacob se enojó mucho con Rubén porque se había acostado con Bilha, porque había descubierto la falda de su padre.

9

Y Jacob no se acercó más a ella porque Rubén la había violado. Porque para cualquier hombre que descubre la falda de su padre, su acción es muy maligna, porque es abominable delante del Señor.

10

Por esta razón está escrito y ordenado en las tablas celestiales que un hombre no debe acostarse con la esposa de su padre, y no debe descubrir la falda de su padre, porque esto es inmundo. Morirán juntos: El hombre que se acostó con la esposa de su padre y la mujer también, porque han practicado inmundicia sobre la tierra.

11

Y no debe haber nada inmundo delante de nuestro Dios en la nación que él eligió para sí mismo como posesión.

12

Y nuevamente, está escrito una segunda vez: "Maldito sea el que se acuesta con la esposa de su padre, porque ha descubierto la vergüenza de su padre." Y todos los santos del Señor dijeron: "Así sea, así sea."

13

Y tú, Moisés, manda a los hijos de Israel que observen esta palabra, porque determina una pena de muerte, y esto es inmundo, y no hay expiación para siempre para expiar al hombre que comete esto, sino que es para la muerte y muerto, apedreado con piedras y exterminado de en medio del pueblo de nuestro Dios.

14

Porque ningún hombre que así lo hace en Israel tiene permitido permanecer vivo un solo día sobre la tierra, porque es abominable e inmundo.

15

Y no vengan a decir que a Rubén se le permitió vivir y fue perdonado por haberse acostado con la concubina de su padre, y para ella también aunque tenía un marido, y su marido Jacob, su padre, aún vive.

16

Porque hasta aquel tiempo no había sido revelada la ordenanza y el juicio y la ley en su integridad para todos, pero en tus días fue revelado como ley de estaciones y de días, y una ley eterna para las generaciones de la eternidad.

17

Y para esta ley no hay consumación de los días, ni expiación, sino que ambos serán exterminados de en medio de la nación. En el día que cometieron esto, los matarán.

18

Y tú, Moisés, escribe esto para Israel que lo observen, y actúen según estas palabras, y no cometan un pecado de muerte; Porque el Señor nuestro Dios es juez que no respeta personas ni acepta presentes.

19

Y diles estas palabras del pacto, para que oigan y observen, y se guarden concerniente a ellos, y no sean destruidos y exterminados de la tierra, porque inmundicia, una abominación, una contaminación y una polución son todos los que cometen esto sobre la tierra delante de Dios.

20

Y no hay pecado mayor que el de la fornicación cometida sobre la tierra; porque Israel es una nación santa para el Señor su Dios, y una nación de herencia, y una nación sacerdotal y real para posesión. Y tal inmundicia no debe aparecer en medio de la nación santa.

21

Y en el tercer año de esta sexta semana, Jacob y todos sus hijos fueron y habitaron en la casa de Abraham, cerca de Isaac, su padre, y Rebeca su madre.

22

Y estos eran los nombres de los hijos de Jacob: El primogénito Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón, los hijos de Lea. Y los hijos de Raquel, José y Benjamín. Y los hijos de Bilha, Dan y Neftalí. Y los hijos de Zilpa, Gad y Aser. Y Dina, la hija de Lea, la única hija de Jacob.

23

Y vinieron y se inclinaron ante Isaac y Rebeca, y cuando los vieron bendijeron a Jacob y a todos sus hijos, e Isaac se regocijó muchísimo, porque vio a los hijos de Jacob, su hijo menor, y los bendijo.

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