El Libro de Enoc es un texto apocalíptico judío del período del Segundo Templo, tradicionalmente atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. Aunque excluido del canon de la mayoría de las tradiciones cristianas y judías, es considerado canónico por la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo). Fragmentos arameos del libro fueron encontrados entre los Manuscritos del Mar Muerto en Qumrán. La traducción aquí utilizada es una versión en español basada en la edición académica de R.H. Charles (1917) de la Oxford University Press.
Enoc
Capítulo 103 — Destinos Diferentes de los Justos y de los Pecadores: nuevas Objeciones de los Pecadores.
Ahora, por tanto, os juro, los justos, por la gloria del Grande y Honrado y Poderoso en dominio, y por su grandeza os juro.
Sé un misterio Y leí las tablas celestiales, Y vi los libros santos, Y hallé escrito en ellos e inscrito acerca de ellos:
Que toda la bondad y alegría y gloria están preparadas para ellos, Y escritas para los espíritus de aquellos que murieron en justicia, Y que el bien múltiple os será dado en recompensa por vuestros trabajos, Y que vuestra suerte está abundantemente más allá de la suerte de los vivientes.
Y los espíritus de vosotros que moristeis en justicia vivirán y se regocijarán, Y sus espíritus no perecerán, ni su memorial de delante de la faz del Grande Hasta todas las generaciones del mundo: por tanto no temáis más su oprobio.
Ay de vosotros, pecadores, cuando muráis, Si morís en la riqueza de vuestros pecados, Y aquellos que son como vosotros dicen acerca de vosotros: 'Bienaventurados son los pecadores: vieron todos sus días.
Y cómo murieron en prosperidad y en riqueza, Y no vieron tribulación o asesinato en su vida; Y murieron en honra, Y el juicio no fue ejecutado sobre ellos durante su vida.'
Sabed que sus almas serán hechas descender al Seol Y serán miserables en su gran tribulación.
Y en las tinieblas y en cadenas y en una llama ardiente donde hay juicio penoso entrarán vuestros espíritus; Y el gran juicio será para todas las generaciones del mundo. Ay de vosotros, pues no tendréis paz.
No digáis en relación a los justos y buenos que están en vida: 'En nuestros días conturbados trabajamos laboriosamente y experimentamos toda aflicción, Y encontramos mucho mal y fuimos consumidos, Y nos hicimos pocos y nuestro espíritu pequeño.
Y fuimos destruidos y no encontramos a nadie que nos ayudara ni siquiera con una palabra: Fuimos torturados [y destruidos], y no esperamos ver vida día tras día.
Esperábamos ser la cabeza y nos hicimos la cola: Trabajamos laboriosamente y no tuvimos satisfacción en nuestro trabajo; Y nos hicimos el alimento de los pecadores y de los injustos, Y ellos pusieron su yugo pesadamente sobre nosotros.
Tuvieron dominio sobre nosotros aquellos que nos odiaban y nos herían; Y a aquellos que nos odiaban doblamos nuestros cuellos Mas ellos no se compadecieron de nosotros.
Deseamos apartarnos de ellos para que pudiéramos escapar y estar en reposo, Mas no encontramos lugar hacia donde pudiéramos huir y estar seguros de ellos.
Y nos quejamos a los gobernantes en nuestra tribulación, Y clamamos contra aquellos que nos devoraban, Mas ellos no atendieron a nuestros clamores Y no quisieron oír nuestra voz.
Y ayudaron a aquellos que nos robaron y nos devoraron y a aquellos que nos hicieron pocos; y ellos escondieron su opresión, y no removieron de nosotros el yugo de aquellos que nos devoraban y nos dispersaban y nos asesinaban, y escondieron su asesinato, y no se acordaron de que habían levantado sus manos contra nosotros.