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El Libro de Enoc es un texto apocalíptico judío del período del Segundo Templo, tradicionalmente atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. Aunque excluido del canon de la mayoría de las tradiciones cristianas y judías, es considerado canónico por la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo). Fragmentos arameos del libro fueron encontrados entre los Manuscritos del Mar Muerto en Qumrán. La traducción aquí utilizada es una versión en español basada en la edición académica de R.H. Charles (1917) de la Oxford University Press.

Enoc

Capítulo 15

1

Y Él respondió y me dijo, y yo oí Su voz: 'No temas, Enoc, hombre justo y escriba de la justicia: acércate aquí y oye mi voz.

2

Y ve, di a los Vigilantes del cielo', que te enviaron para interceder por ellos: 'Vosotros debíais interceder por los hombres, y no los hombres por vosotros:

3

¿Por qué dejasteis el alto, santo y eterno cielo, y os acostasteis con mujeres, y os contaminasteis con las hijas de los hombres y tomasteis para vosotros mujeres, e hicisteis como los hijos de la tierra, y engendrasteis gigantes (como vuestros) hijos?

4

Y aunque fuisteis santos, espirituales, viviendo la vida eterna, os contaminasteis con la sangre de mujeres, y engendrasteis (hijos) con la sangre de carne, y, como los hijos de los hombres, deseasteis carne y sangre como aquellos 'también' que mueren y perecen.

5

Por tanto les di también mujeres para que pudieran impregnarlas, y engendrar hijos por ellas, para que así nada les faltara sobre la tierra.

6

Mas vosotros erais anteriormente espirituales, viviendo la vida eterna, e inmortales por todas las generaciones del mundo.

7

Y por tanto no designé mujeres para vosotros; pues cuanto a los espirituales del cielo, en el cielo está su habitación.

8

Y ahora, los gigantes, que son producidos de los espíritus y de la carne, serán llamados espíritus malos sobre la tierra, y sobre la tierra será su habitación.

9

Espíritus malos procedieron de sus cuerpos; porque nacen de los hombres, 'y' de los santos Vigilantes es su principio y origen primordial; 'ellos serán espíritus malos en la tierra, y espíritus malos serán llamados. [10. Cuanto a los espíritus del cielo, en el cielo será su habitación, pero cuanto a los espíritus de la tierra que nacieron sobre la tierra, sobre la tierra será su habitación.]

10

11

Y los espíritus de los gigantes afligen, oprimen, destruyen, atacan, luchan y causan destrucción en la tierra, y causan problemas: no toman alimento, 'mas sin embargo tienen hambre' y sed, y causan ofensas.

12

Y estos espíritus se levantarán contra los hijos de los hombres y contra las mujeres, porque procedieron 'de ellos'.

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