El Libro de Enoc es un texto apocalíptico judío del período del Segundo Templo, tradicionalmente atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. Aunque excluido del canon de la mayoría de las tradiciones cristianas y judías, es considerado canónico por la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo). Fragmentos arameos del libro fueron encontrados entre los Manuscritos del Mar Muerto en Qumrán. La traducción aquí utilizada es una versión en español basada en la edición académica de R.H. Charles (1917) de la Oxford University Press.
Enoc
Capítulo 48 — La Fuente de la Justicia: el Hijo del Hombre — el Amparo de los Justos: Juicio de los Reyes y de los Poderosos.
Y en aquel lugar vi la fuente de la justicia, Que era inagotable: Y alrededor de ella había muchas fuentes de sabiduría: Y todos los sedientos bebían de ellas, Y se llenaban de sabiduría, Y sus moradas eran con los justos, santos y elegidos.
Y en aquella hora aquel Hijo del Hombre fue nombrado En la presencia del Señor de los Espíritus, Y su nombre antes de la Cabeza de Días.
Sí, antes que el sol y los signos fueran creados, Antes que las estrellas del cielo fueran hechas, Su nombre fue nombrado delante del Señor de los Espíritus.
Él será un cayado para los justos donde apoyarse y no caer, Y él será la luz de los gentiles, Y la esperanza de aquellos que están con el corazón perturbado.
Todos los que habitan en la tierra caerán y adorarán delante de él, Y alabarán y bendecirán y celebrarán con cánticos al Señor de los Espíritus.
Y por esta razón él fue escogido y escondido delante de Él, Antes de la creación del mundo y para siempre jamás.
Y la sabiduría del Señor de los Espíritus lo reveló a los santos y justos; Pues él preservó la suerte de los justos, Porque ellos odiaron y despreciaron este mundo de injusticia, Y odiaron todas sus obras y caminos en nombre del Señor de los Espíritus: Pues en su nombre ellos son salvos, Y según su buen placer ha sido en relación con su vida.
En aquellos días, abatidos de semblante se tornarán los reyes de la tierra, Y los fuertes que poseen la tierra a causa de las obras de sus manos, Pues en el día de su angustia y aflicción no podrán salvarse a sí mismos.
Y yo los entregaré en las manos de mi Elegido: Como paja en el fuego así arderán delante de la faz del santo: Como plomo en el agua así se hundirán delante de la faz del justo, Y ningún rastro de ellos será más hallado.
Y en el día de su aflicción habrá descanso sobre la tierra, Y delante de ellos caerán y no se levantarán nuevamente: Y no habrá nadie que los tome con sus manos y los levante: Pues ellos negaron al Señor de los Espíritus y a su Ungido. Bendito sea el nombre del Señor de los Espíritus.