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El Libro de Enoc es un texto apocalíptico judío del período del Segundo Templo, tradicionalmente atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. Aunque excluido del canon de la mayoría de las tradiciones cristianas y judías, es considerado canónico por la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo). Fragmentos arameos del libro fueron encontrados entre los Manuscritos del Mar Muerto en Qumrán. La traducción aquí utilizada es una versión en español basada en la edición académica de R.H. Charles (1917) de la Oxford University Press.

Enoc

Capítulo 69 — Los Nombres y Funciones de los (ángeles caídos y) Satanás: el Juramento Secreto.

1

Y después de este juicio ellos aterrorizarán y los harán temblar porque mostraron esto a los que habitan en la tierra.

2

Y he aquí los nombres de aquellos ángeles [y estos son sus nombres: el primero de ellos es Samjaza, el segundo Artaqifa, y el tercero Armen, el cuarto Cocabel, el quinto †Turael†, el sexto Rumjal, el séptimo Danjal, el octavo †Neqael†, el nono Baraqel, el décimo Azazel, el décimo primero Armaros, el décimo segundo Batarjal, el décimo tercero †Busasejal†, el décimo cuarto Hananel, el décimo quinto †Turel†, y el décimo sexto Simapesiel, el décimo séptimo Jetrel, el décimo octavo Tumael, el décimo nono Turel, el vigésimo †Rumael†, el vigésimo primero †Azazel†.

3

Y estos son los jefes de sus ángeles y sus nombres, y sus jefes sobre centenas y sobre cincuenta y sobre decenas.]

4

El nombre del primero Jecon: ese es aquel que desvió [todos] los hijos de Dios, y los trajo a la tierra, y los desvió a través de las hijas de los hombres.

5

Y el segundo fue llamado Asbeel: él impartió a los santos hijos de Dios mal consejo, y los desvió para que contaminaran sus cuerpos con las hijas de los hombres.

6

Y el tercero fue llamado Gadreel: él es quien mostró a los hijos de los hombres todos los golpes de la muerte, y desvió a Eva, y mostró [las armas de muerte a los hijos de los hombres] el escudo y la coraza, y la espada para la batalla, y todas las armas de muerte para los hijos de los hombres.

7

Y de su mano procedieron contra aquellos que habitan en la tierra desde aquel día y para siempre.

8

Y el cuarto fue llamado Penemue: él enseñó a los hijos de los hombres lo amargo y lo dulce, y les enseñó todos los secretos de su sabiduría.

9

E instruyó a la humanidad en la escritura con tinta y papel, y por eso muchos pecaron desde la eternidad hasta la eternidad y hasta hoy.

10

Pues los hombres no fueron creados para tal propósito, para dar confirmación a su buena fe con pluma y tinta.

11

Pues los hombres fueron creados exactamente como los ángeles, para que continuaran puros y justos, y la muerte, que destruye todo, no podría haberlos dominado; mas a través de este su conocimiento están pereciendo, y a través de este poder †está consumiendo a mí†.

12

Y el quinto fue llamado Casdeja: este es quien mostró a los hijos de los hombres todos los malos golpes de los espíritus y demonios, y los golpes del embrión en el vientre, para que pase, y [los golpes del alma] las picaduras de la serpiente, y los golpes que acontecen por el calor del mediodía, el hijo de la serpiente llamado Taba'ete.

13

Y esta es la tarea de Casbeel, el jefe del juramento que mostró a los santos cuando habitaba en lo alto en gloria, y su nombre es Biqa.

14

Este (ángel) pidió a Miguel que le mostrara el nombre oculto, para que pudiera enunciarlo en el juramento, para que aquellos pudieran temblar delante de ese nombre y juramento que revelaron todo lo que estaba secreto a los hijos de los hombres.

15

Y este es el poder de este juramento, pues es poderoso y fuerte, y él puso este juramento Akae en la mano de Miguel.

16

Y estos son los secretos de este juramento... Y son fuertes a través de su juramento: Y el cielo fue suspendido antes que el mundo fuera creado, Y para siempre.

17

Y a través de él la tierra fue fundada sobre el agua, Y de las recónditas cavidades de las montañas vienen bellas aguas, Desde la creación del mundo y hasta la eternidad.

18

Y a través de aquel juramento el mar fue creado, Y †como su fundamento† Él le puso la arena contra el tiempo de (su) ira, Y no osa pasar más allá de ella desde la creación del mundo hasta la eternidad.

19

Y a través de aquel juramento las profundidades son fijadas, Y permanecen y no se mueven de su lugar desde la eternidad hasta la eternidad.

20

Y a través de aquel juramento el sol y la luna completan su curso, Y no se desvían de su ordenanza desde la eternidad hasta la eternidad.

21

Y a través de aquel juramento las estrellas completan su curso, Y Él las llama por sus nombres, Y ellas le responden desde la eternidad hasta la eternidad.

22

[Y de la misma manera los espíritus del agua, y de los vientos, y de todos los céfiros, y (sus) caminos de todas las direcciones de los vientos.

23

Y allí son preservadas las voces del trueno y la luz de los relámpagos: y allí son preservadas las cámaras del granizo y las cámaras de la escarcha, y las cámaras de la niebla, y las cámaras de la lluvia y del rocío.

24

Y todos estos creen y dan gracias delante del Señor de los Espíritus, y glorifican (a Él) con todo su poder, y su alimento está en cada acto de acción de gracias: agradecen y glorifican y exaltan el nombre del Señor de los Espíritus para siempre jamás.]

25

Y este juramento es poderoso sobre ellos, Y a través de él [son preservados y] sus caminos son preservados, Y su curso no es destruido.

26

Y hubo gran alegría entre ellos, Y bendijeron y glorificaron y exaltaron, Porque el nombre de aquel Hijo del Hombre les había sido revelado.

27

Y él se sentó en el trono de su gloria, Y la suma del juicio fue dada al Hijo del Hombre, Y él hizo a los pecadores pasar y ser destruidos de la faz de la tierra, Y aquellos que desviaron al mundo.

28

Con cadenas serán atados, Y en su lugar de asamblea de destrucción serán aprisionados, Y todas sus obras desaparecerán de la faz de la tierra.

29

Y de aquí en adelante no habrá nada corruptible; Pues aquel Hijo del Hombre apareció, Y se sentó en el trono de su gloria, Y todo el mal pasará delante de su faz, Y la palabra de aquel Hijo del Hombre saldrá Y será fuerte delante del Señor de los Espíritus. Esta es la tercera Parábola de Enoc.

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