El Libro de Enoc es un texto apocalíptico judío del período del Segundo Templo, tradicionalmente atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. Aunque excluido del canon de la mayoría de las tradiciones cristianas y judías, es considerado canónico por la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo). Fragmentos arameos del libro fueron encontrados entre los Manuscritos del Mar Muerto en Qumrán. La traducción aquí utilizada es una versión en español basada en la edición académica de R.H. Charles (1917) de la Oxford University Press.
Enoc
Capítulo 75
Y los líderes de las cabezas de los millares, que están puestos sobre toda la creación y sobre todas las estrellas, tienen también que ver con los cuatro días intercalares, siendo inseparables de su oficio, según el cómputo del año, y estos prestan servicio en los cuatro días que no son contados en el cómputo del año.
Y a causa de ellos los hombres yerran, pues aquellos luminares verdaderamente prestan servicio en las estaciones mundiales, uno en el primer portal, uno en el tercer portal del cielo, uno en el cuarto portal, y uno en el sexto portal, y la exactitud del año es cumplida a través de sus trescientas sesenta y cuatro estaciones separadas.
Pues los signos y los tiempos y los años y los días, el ángel Uriel me mostró, a quien el Señor de la gloria puso para siempre sobre todos los luminares del cielo, en el cielo y en el mundo, para que gobernasen en la faz del cielo y fuesen vistos en la tierra, y fuesen líderes para el día y la noche, esto es, el sol, la luna y las estrellas, y todas las criaturas ministrantes que hacen su revolución en todas las carruajes del cielo.
De la misma forma doce puertas Uriel me mostró, abiertas en la circunferencia de la carruaje del sol en el cielo, a través de las cuales los rayos del sol irrumpen: y de ellos el calor se difunde sobre la tierra, cuando son abiertos en sus estaciones determinadas.
[Y para los vientos y el espíritu del rocío† cuando son abiertos, estando abiertos en los cielos en los confines.]
En cuanto a los doce portales en el cielo, en los confines de la tierra, de donde salen el sol, la luna y las estrellas, y todas las obras del cielo en el oriente y en el occidente,
Hay muchas ventanas abiertas a la izquierda y a la derecha de ellos, y una ventana en su estación produce calor, correspondiendo (como estas) a aquellas puertas de donde las estrellas salen conforme Él ordenó, y donde se ponen correspondiendo a su número.
Y vi carruajes en el cielo, corriendo en el mundo, arriba de aquellos portales en que giran las estrellas que nunca se ponen.
Y una es mayor que todas las restantes, y es aquella que hace su curso a través de todo el mundo.