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El Libro de Enoc es un texto apocalíptico judío del período del Segundo Templo, tradicionalmente atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. Aunque excluido del canon de la mayoría de las tradiciones cristianas y judías, es considerado canónico por la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo). Fragmentos arameos del libro fueron encontrados entre los Manuscritos del Mar Muerto en Qumrán. La traducción aquí utilizada es una versión en español basada en la edición académica de R.H. Charles (1917) de la Oxford University Press.

Enoc

Capítulo 89 — El Diluvio y la Liberación de Noé. De la Muerte de Noé al Éxodo. Israel en el Desierto, la Entrega de la Ley, la Entrada en Palestina. Desde el Tiempo de los Jueces hasta la Construcción del Templo. Los Dos Reinos de Israel y Judá, hasta la Destrucción de Jerusalén. Primer Período de los Gobernantes Angélicos — desde la Destrucción de Jerusalén hasta el Regreso del Cautiverio. Segundo Período — desde el tiempo de Ciro hasta el de Alejandro, el Grande.

1

Y uno de aquellos cuatro fue a aquel toro blanco y le instruyó en un secreto, sin que él fuera aterrado: él nació toro y se hizo hombre, y construyó para sí una gran embarcación y en ella habitó; y tres toros habitaron con él en esa embarcación y fueron cubiertos.

2

Y nuevamente levanté mis ojos al cielo y vi un tejado elevado, con siete torrentes de agua sobre él, y aquellos torrentes fluían con mucha agua hacia dentro de un recinto.

3

Y vi nuevamente, y he aquí que fuentes fueron abiertas en la superficie de aquel gran recinto, y aquella agua comenzó a henchirse y a subir sobre la superficie, y vi aquel recinto hasta que toda su superficie fue cubierta con agua.

4

Y el agua, las tinieblas y la niebla aumentaron sobre ella; y mientras miraba la altura de aquella agua, aquella agua había subido sobre la altura de aquel recinto, y estaba desbordando sobre aquel recinto, y permaneció sobre la tierra.

5

Y todo el ganado de aquel recinto fue reunido hasta que vi cómo se hundieron y fueron engullidos y perecieron en aquella agua.

6

Mas aquella embarcación flotaba en el agua, mientras todos los bueyes y elefantes y camellos y asnos se hundieron al fondo con todos los animales, de modo que ya no los pude ver, y no pudieron escapar, (sino que) perecieron y se hundieron en las profundidades.

7

Y nuevamente vi en la visión hasta que aquellos torrentes de agua fueron removidos de aquel tejado elevado, y las hendiduras de la tierra fueron niveladas y otros abismos fueron abiertos.

8

Entonces el agua comenzó a correr hacia estos, hasta que la tierra se hizo visible; pero aquella embarcación se asentó en la tierra, y las tinieblas retrocedieron y la luz apareció.

9

Mas aquel toro blanco que se había hecho hombre salió de aquella embarcación, y los tres toros con él, y uno de aquellos tres era blanco como aquel toro, y uno de ellos era rojo como sangre, y uno negro: y aquel toro blanco se apartó de ellos.

10

Y comenzaron a producir bestias del campo y aves, de modo que surgieron diferentes géneros: leones, tigres, lobos, perros, hienas, jabalíes, zorras, ardillas, cerdos, halcones, buitres, milanos, águilas y cuervos; y entre ellos nació un toro blanco.

11

Y comenzaron a morderse unos a otros; pero aquel toro blanco que nació entre ellos engendró un asno salvaje y un toro blanco con él, y los asnos salvajes se multiplicaron.

12

Mas aquel toro que nació de él engendró un jabalí negro y una oveja blanca; y el primero engendró muchos jabalíes, pero aquella oveja engendró doce ovejas.

13

Y cuando aquellas doce ovejas crecieron, entregaron una de ellas a los asnos, y aquellos asnos nuevamente entregaron aquella oveja a los lobos, y aquella oveja creció entre los lobos.

14

Y el Señor trajo las once ovejas para vivir con ella y para pastar con ella entre los lobos: y se multiplicaron y se hicieron muchos rebaños de ovejas.

15

Y los lobos comenzaron a temerlas, y las oprimieron hasta que destruyeron a sus pequeñuelos, y arrojaron a sus jóvenes en un río de mucha agua: pero aquellas ovejas comenzaron a clamar en alta voz a causa de sus pequeñuelos, y a quejarse a su Señor.

16

Y una oveja que se había salvado de los lobos huyó y escapó a los asnos salvajes; y vi las ovejas cómo se lamentaban y clamaban, y rogaban a su Señor con toda su fuerza, hasta que aquel Señor de las ovejas descendió a la voz de las ovejas de una morada elevada, y vino a ellas y las apacentó.

17

Y llamó a aquella oveja que había escapado a los lobos, y habló con ella acerca de los lobos para que los amonestara a no tocar a las ovejas.

18

Y la oveja fue a los lobos según la palabra del Señor, y otra oveja la encontró y fue con ella, y las dos fueron y entraron juntas en la asamblea de aquellos lobos, y hablaron con ellos y los amonestaron a no tocar a las ovejas de allí en adelante.

19

Y entonces vi los lobos, y cómo oprimían a las ovejas excesivamente con todo su poder; y las ovejas clamaban en alta voz.

20

Y el Señor vino a las ovejas y comenzaron a herir a aquellos lobos: y los lobos comenzaron a hacer lamentación; pero las ovejas se quedaron quietas e inmediatamente cesaron de clamar.

21

Y vi las ovejas hasta que se apartaron de entre los lobos; pero los ojos de los lobos estaban ciegos, y aquellos lobos partieron en persecución de las ovejas con todo su poder.

22

Y el Señor de las ovejas fue con ellas, como su líder, y todas sus ovejas le siguieron: y su rostro era deslumbrante y glorioso y terrible de contemplar.

23

Mas los lobos comenzaron a perseguir a aquellas ovejas hasta que alcanzaron un mar de agua.

24

Y aquel mar fue dividido, y el agua paró de este y de aquel lado delante de su faz, y su Señor las condujo y se puso entre ellas y los lobos.

25

Y como aquellos lobos aún no veían a las ovejas, procedieron hacia el medio de aquel mar, y los lobos siguieron a las ovejas, y [aquellos lobos] corrieron tras ellas hacia dentro de aquel mar.

26

Y cuando vieron al Señor de las ovejas, se volvieron para huir de su faz, pero aquel mar se juntó, y se hizo como había sido creado, y el agua se hinchó y subió hasta cubrir a aquellos lobos.

27

Y vi hasta que todos los lobos que perseguían a aquellas ovejas perecieron y fueron ahogados.

28

Mas las ovejas escaparon de aquella agua y salieron a un desierto, donde no había agua ni hierba; y comenzaron a abrir los ojos y a ver; y vi al Señor de las ovejas apacentándolas y dándoles agua y hierba, y aquella oveja yendo y conduciéndolas.

29

Y aquella oveja subió a la cumbre de aquella roca elevada, y el Señor de las ovejas la envió a ellas.

30

Y después de eso vi al Señor de las ovejas que estaba delante de ellas, y su apariencia era grande y terrible y majestuosa, y todas aquellas ovejas le vieron y temieron delante de su faz.

31

Y todos ellos temieron y temblaron a causa de él, y clamaron a aquella oveja con ellas [que estaba entre ellas]: "No podemos estar delante de nuestro Señor ni contemplarlo."

32

Y aquella oveja que las conducía subió nuevamente a la cumbre de aquella roca, pero las ovejas comenzaron a quedar ciegas y a vagar fuera del camino que él les había mostrado, pero aquella oveja no supo de eso.

33

Y el Señor de las ovejas se airó excesivamente contra ellas, y aquella oveja descubrió eso, y descendió de la cumbre de la roca, y vino a las ovejas, y halló la mayor parte de ellas ciegas y caídas.

34

Y cuando lo vieron, temieron y temblaron delante de su presencia, y desearon regresar a sus establos.

35

Y aquella oveja tomó otras ovejas consigo, y vino a aquellas ovejas que habían caído, y comenzó a matarlas; y las ovejas temieron su presencia, y así aquella oveja trajo de vuelta aquellas ovejas que habían caído, y ellas regresaron a sus establos.

36

Y vi en esta visión hasta que aquella oveja se hizo hombre y construyó una casa para el Señor de las ovejas, y puso todas las ovejas en aquella casa.

37

Y vi hasta que esta oveja que había encontrado a aquella oveja que las conducía durmió: y vi hasta que todas las grandes ovejas perecieron y pequeñas se levantaron en su lugar, y llegaron a un pasto, y se acercaron a una corriente de agua.

38

Entonces aquella oveja, su líder que se había hecho hombre, se retiró de ellas y durmió, y todas las ovejas lo buscaron y lloraron sobre él con gran llanto.

39

Y vi hasta que cesaron de llorar por aquella oveja y atravesaron aquella corriente de agua, y se levantaron las dos ovejas como líderes en lugar de aquellas que las habían conducido y dormido (lit. "habían dormido y conducido-las").

40

Y vi hasta que las ovejas llegaron a un buen lugar, y una tierra agradable y gloriosa, y vi hasta que aquellas ovejas estaban satisfechas; y aquella casa estaba entre ellas en la tierra agradable.

41

Y por veces sus ojos estaban abiertos, y por veces ciegos, hasta que otra oveja se levantó y las condujo y trajo todas de vuelta, y sus ojos fueron abiertos.

42

Y los perros y las zorras y los jabalíes comenzaron a devorar a aquellas ovejas hasta que el Señor de las ovejas levantó de en medio de ellas [otra oveja] un carnero que las condujo.

43

Y aquel carnero comenzó a acornear de ambos lados a aquellos perros, zorras y jabalíes hasta que los destruyó a todos.

44

Y aquella oveja cuyos ojos estaban abiertos vio a aquel carnero, que estaba entre las ovejas, hasta que él abandonó su gloria y comenzó a acornear a aquellas ovejas, y a pisotearlas, y a comportarse indecentemente.

45

Y el Señor de las ovejas envió el cordero a otro cordero y lo levantó para ser carnero y líder de las ovejas en vez de aquel carnero que había abandonado su gloria.

46

Y fue a él y le habló a solas, y lo levantó para ser carnero, y lo hizo príncipe y líder de las ovejas; mas durante todas estas cosas aquellos perros oprimieron a las ovejas.

47

Y el primer carnero persiguió a aquel segundo carnero, y aquel segundo carnero se levantó y huyó delante de él; y vi hasta que aquellos perros derribaron al primer carnero.

48

Y aquel segundo carnero se levantó y condujo a las [pequeñas] ovejas.

49

Y aquellas ovejas crecieron y se multiplicaron; pero todos los perros, y zorras, y jabalíes temieron y huyeron delante de él, y aquel carnero acorneó y mató a las bestias, y aquellas bestias ya no tuvieron más poder entre las ovejas y no más les robaron de nada.

50

Y aquel carnero engendró muchas ovejas y durmió; y una pequeña oveja se hizo carnero en su lugar, y se hizo príncipe y líder de aquellas ovejas.

51

Y nuevamente vi aquellas ovejas que erraron nuevamente y fueron por muchos caminos, y abandonaron aquella su casa, y el Señor de las ovejas llamó a algunas de entre las ovejas y las envió a las ovejas, pero las ovejas comenzaron a matarlas.

52

Y una de ellas fue salva y no fue muerta, y se apresuró y clamó en alta voz sobre las ovejas; y procuraron matarla, pero el Señor de las ovejas la salvó de las ovejas, y la hizo subir a mí, y la hizo habitar allí.

53

Y muchas otras ovejas Él envió a aquellas ovejas para testificar a ellas y lamentar sobre ellas.

54

Y después de eso vi que cuando abandonaron la casa del Señor y su torre, cayeron completamente, y sus ojos fueron cegados; y vi al Señor de las ovejas cómo Él obró mucha matanza entre ellas en sus rebaños hasta que ellas invitaron aquella matanza y traicionaron su lugar.

55

Y Él las entregó en las manos de los leones y tigres, y lobos y hienas, y en la mano de las zorras, y a todas las bestias, y aquellas bestias comenzaron a despedazar a aquellas ovejas.

56

Y vi que Él abandonó aquella su casa y su torre y las entregó todas en la mano de los leones, para despedazarlas y devorarlas, en la mano de todas las bestias.

57

Y comencé a clamar en alta voz con todo mi poder, y a apelar al Señor de las ovejas, y a representar a Él en relación a las ovejas que estaban siendo devoradas por todas las bestias.

58

Mas Él permaneció inmóvil, aunque lo vio, y se regocijó porque eran devoradas y engullidas y robadas, y las dejó ser devoradas en la mano de todas las bestias.

59

Y llamó a setenta pastores, y arrojó aquellas ovejas a ellos para que las apacentaran, y habló a los pastores y a sus compañeros: "Dejad que cada individuo de vosotros apaciente las ovejas de aquí en adelante, y todo lo que yo os ordenare que hagáis, haced.

60

Y yo las entregaré a vosotros debidamente numeradas, y os diré cuáles de ellas deben ser destruidas — y destruidlas." Y Él les entregó aquellas ovejas.

61

Y llamó a otro y le habló: "Observa y marca todo lo que los pastores harán a aquellas ovejas; pues destruirán más de ellas de lo que Yo les he ordenado.

62

Y todo el exceso y la destrucción que será obrada a través de los pastores, registra (a saber) cuántos ellos destruyen según mi mandamiento, y cuántos según su propio capricho: registra contra cada pastor individual toda la destrucción que él efectúa.

63

Y lee delante de mí por número cuántos ellos destruyen, y cuántos entregan para destrucción, para que yo tenga esto como testimonio contra ellos, y sepa cada acción de los pastores, para que yo comprenda y vea lo que hacen, si obedecen o no a mi mandamiento que les he ordenado.

64

Mas ellos no lo sabrán, y tú no se lo declararás, ni los amonestarás, sino que solo registrarás contra cada individuo toda la destrucción que los pastores efectuaren cada uno en su tiempo y la pondrás todo delante de mí."

65

Y vi hasta que aquellos pastores pastaron en su estación, y comenzaron a matar y a destruir más de lo que les fue ordenado, y entregaron aquellas ovejas en la mano de los leones.

66

Y los leones y tigres comieron y devoraron la mayor parte de aquellas ovejas, y los jabalíes comieron juntamente con ellos; y quemaron aquella torre y demolieron aquella casa.

67

Y me hice extremadamente pesaroso a causa de aquella torre porque aquella casa de las ovejas fue demolida, y después de eso no pude ver si aquellas ovejas entraron en aquella casa.

68

Y los pastores y sus asociados entregaron aquellas ovejas a todas las bestias, para devorarlas, y cada uno de ellos recibió en su tiempo un número definido: fue escrito por el otro en un libro cuántos cada uno de ellos destruyó de ellas.

69

Y cada uno mató y destruyó mucho más de lo que estaba prescrito; y comencé a llorar y a lamentar a causa de aquellas ovejas.

70

Y así en la visión vi a aquel que escribía, cómo él escribía diariamente cada uno que era destruido por aquellos pastores, y cargaba arriba y depositaba y mostraba realmente todo el libro al Señor de las ovejas — (incluso) todo lo que ellos habían hecho, y todo lo que cada uno de ellos había destruido, y todo lo que habían entregado para destrucción.

71

Y el libro fue leído delante del Señor de las ovejas, y Él tomó el libro de su mano y lo leyó y lo selló y lo guardó.

72

Y de inmediato vi cómo los pastores pastaron por doce horas, y he aquí que tres de aquellas ovejas volvieron y vinieron y entraron y comenzaron a construir todo lo que había caído de aquella casa; pero los jabalíes intentaron impedirlas, pero no pudieron.

73

Y comenzaron nuevamente a construir como antes, y erigieron aquella torre, y fue llamada la torre alta; y comenzaron nuevamente a poner una mesa delante de la torre, pero todo el pan sobre ella estaba poluido y no era puro.

74

Y cuanto a todo esto, los ojos de aquellas ovejas fueron cegados de modo que no vieron, y (los ojos de) sus pastores también; y ellas las entregaron en gran número a sus pastores para destrucción, y pisotearon las ovejas con sus pies y las devoraron.

75

Y el Señor de las ovejas permaneció inmóvil hasta que todas las ovejas se dispersaron por el campo y se mezclaron con ellas (esto es, las bestias), y ellas (esto es, los pastores) no las salvaron de la mano de las bestias.

76

Y este que escribió el libro lo cargó arriba, y lo mostró y lo leyó delante del Señor de las ovejas, y le imploró en favor de ellas, y le rogó en favor de ellas mientras le mostraba todas las acciones de los pastores, y dio testimonio delante de él contra todos los pastores.

77

Y él tomó el libro actual y lo guardó junto a él y partió.

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