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El Libro de Esdras narra el regreso de los exiliados judíos de Babilonia a Jerusalén bajo el liderazgo de Zorobabel y, posteriormente, del escriba Esdras. Describe la reconstrucción del Templo, los decretos de Ciro, Darío y Artajerjes, y las reformas religiosas implementadas por Esdras para restaurar la obediencia a la Ley de Moisés. Es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo.

1 Esdras (Esdras)

Capítulo 5

1

Pero los profetas Ageo y Zacarías, hijo de Idó, profetizaron a los judíos de Judá y de Jerusalén en el nombre del Dios de Israel.

2

Entonces Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesúa, hijo de Josadac, se levantaron y comenzaron a edificar la Casa de Dios que está en Jerusalén, y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban.

3

Por aquel tiempo vino a ellos Tatenay, gobernador de Transeufratina, Setar Bozenay y sus compañeros, y les dijeron: «¿Quién os ha dado permiso para reedificar esta Casa y restaurar sus muros?»

4

Entonces les dijimos: «¿Cómo se llaman los hombres que están construyendo este edificio?»

5

Pero los ojos de Dios velaban sobre los ancianos de los judíos, y no les impidieron trabajar mientras se consultaba a Darío y se recibía una respuesta sobre el asunto.

6

Copia de la carta que Tatenay, gobernador de Transeufratina, Setar Bozenay y sus compañeros, los afarsaquitas de Transeufratina, enviaron al rey Darío.

7

Le enviaron un informe, que decía así: «Al rey Darío: toda paz.

8

Sepa el rey que hemos ido a la provincia de Judá, a la Casa del gran Dios, y la están edificando con grandes piedras, y poniendo maderas en las paredes; esta obra se hace con diligencia y prospera en sus manos.

9

Entonces preguntamos a aquellos ancianos y les dijimos: '¿Quién os ha dado permiso para reedificar esta Casa y restaurar sus muros?'

10

Les preguntamos también sus nombres, para hacértelos saber y escribir los nombres de los hombres que están al frente.

11

Esta fue su respuesta: 'Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y estamos reedificando la Casa que fue construida hace muchos años; un gran rey de Israel la edificó y la terminó.

12

Mas después que nuestros padres provocaron a ira al Dios del cielo, los entregó en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, el cual destruyó esta Casa y deportó al pueblo a Babilonia.

13

Sin embargo, el año primero de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro dio permiso para reedificar esta Casa de Dios.

14

También los utensilios de oro y de plata de la Casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo de Jerusalén y llevado al templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de Babilonia y los entregó a Sesbasar, a quien nombró gobernador,

15

diciéndole: "Toma estos utensilios, vete y deposítalos en el templo de Jerusalén, y que la Casa de Dios sea reedificada en su lugar."

16

Entonces Sesbasar vino y puso los cimientos de la Casa de Dios en Jerusalén; desde entonces hasta ahora se está edificando, y aún no está terminada.'

17

Ahora, pues, si al rey le parece bien, búsquese en la casa del tesoro real, allí en Babilonia, si es cierto que por orden de Ciro se dio permiso para reedificar esa Casa de Dios en Jerusalén, y envíenos el rey su voluntad sobre este asunto.»

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