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El Libro de Nehemías continúa la narración del regreso del exilio babilónico, centrándose en la reconstrucción de las murallas de Jerusalén bajo el liderazgo de Nehemías, copero del rey Artajerjes. El libro también describe las reformas religiosas y sociales implementadas por Nehemías en conjunción con Esdras, incluyendo la lectura pública de la Ley y la renovación de la alianza. Es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y por el judaísmo.

2 Esdras (Nehemías)

Capítulo 6

1

Cuando Sanbalat, Tobías, Guésem, el árabe, y el resto de nuestros enemigos oyeron que yo había edificado la muralla y que no quedaba ninguna brecha (aunque hasta entonces no había puesto las hojas en las puertas),

2

Sanbalat y Guésem me enviaron a decir: «Ven y reunámonos en Kefirim, en el valle de Ono.» Ellos intentaban hacerme daño.

3

Yo les envié mensajeros a decir: «Estoy haciendo una gran obra; no puedo bajar. ¿Por qué ha de detenerse la obra mientras yo la dejo para ir a vosotros?»

4

Me enviaron con el mismo pretexto cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera.

5

La quinta vez, Sanbalat me envió a su criado con una carta abierta,

6

en la que estaba escrito: «Se oye entre las naciones, y Guésem lo dice, que tú y los judíos conspiráis; por eso edificas la muralla, y tú llegarás a ser su rey, según esas palabras.

7

Y has designado profetas para que proclamen en Jerusalén acerca de ti: '¡Hay rey en Judá!' Ahora bien, estas cosas llegarán a oídos del rey. Ven, pues, y consultemos juntos.»

8

Yo le envié a decir: «No sucede nada de lo que dices; es una invención de tu corazón.»

9

Todos ellos querían atemorizarnos, pensando: «Se les cansarán las manos y abandonarán la obra, que no se hará.» Pero yo me armé de valor.

10

Fui a casa de Semaías, hijo de Delaías, hijo de Mehetabel, que estaba encerrado. Él me dijo: «Reunámonos en la Casa de Dios, dentro del santuario, y cerremos las puertas del santuario, porque van a venir a matarte; sí, de noche vendrán a matarte.»

11

Yo respondí: «¿Un hombre como yo va a huir? ¿Quién como yo podría entrar en el santuario y salvar su vida? No entraré.»

12

Comprendí que no era Dios quien le había enviado, sino que había proferido esa profecía contra mí por haber sido sobornado por Tobías y Sanbalat.

13

Le habían sobornado para que yo tuviera miedo y obrara así y pecara; y así tendrían motivo de mala fama para injuriarme.

14

«¡Acuérdate de Tobías y de Sanbalat, Dios mío, según estas obras suyas; y también de la profetisa Noadías y de los demás profetas que querían atemorizarme!»

15

La muralla quedó terminada el día veinticinco de Elul, en cincuenta y dos días.

16

Cuando lo oyeron nuestros enemigos, todas las naciones vecinas tuvieron miedo y se les cayó el ánimo, porque comprendieron que esta obra había sido realizada por nuestro Dios.

17

Por aquellos días, los nobles de Judá enviaron muchas cartas a Tobías, y las de Tobías llegaban a ellos.

18

Porque muchos en Judá estaban ligados a él por juramento, por ser yerno de Secanías, hijo de Aráj, y su hijo Johanán había tomado la hija de Mesulán, hijo de Berequías.

19

Hablaban ante mí de sus buenas obras y le contaban mis palabras; Tobías enviaba cartas para atemorizarme.

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