Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 11 — Desde el diluvio hasta Abraham
Toda la tierra tenía una sola lengua y unas mismas palabras.
Sucedió que cuando emigraban desde oriente, hallaron una llanura en el país de Senaar y se establecieron allí.
Se dijeron unos a otros: «Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego.» Y utilizaron ladrillos en lugar de piedras, y betún en lugar de argamasa.
Después dijeron: «Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, y hagámonos famosos, no sea que nos dispersemos por toda la tierra.»
Bajó Yahveh a ver la ciudad y la torre que estaban edificando los hombres.
Y dijo Yahveh: «He aquí que todos son un solo pueblo con una sola lengua; esto no es más que el comienzo de su actividad; de ahora en adelante nada de cuanto intenten les será imposible.
Pues bien, bajemos y confundamos allí mismo su lengua, de modo que no entienda cada cual la de su prójimo.»
Así los dispersó Yahveh desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
Por eso se llamó su nombre Babel, porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los hombres de la tierra, y desde allí los dispersó Yahveh sobre la faz de toda la tierra.
Esta es la descendencia de Sem. A los dos años del diluvio, siendo Sem de cien años, engendró a Arfaxad.
Después de engendrar a Arfaxad, vivió Sem quinientos años, y engendró hijos e hijas.
Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sélaj.
Después de engendrar a Sélaj, vivió Arfaxad cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
Sélaj vivió treinta años, y engendró a Éber.
Después de engendrar a Éber, vivió Sélaj cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
Éber vivió treinta y cuatro años, y engendró a Péleg.
Después de engendrar a Péleg, vivió Éber cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.
Péleg vivió treinta años, y engendró a Reú.
Después de engendrar a Reú, vivió Péleg doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas.
Reú vivió treinta y dos años, y engendró a Serug.
Después de engendrar a Serug, vivió Reú doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.
Serug vivió treinta años, y engendró a Najor.
Después de engendrar a Najor, vivió Serug doscientos años, y engendró hijos e hijas.
Najor vivió veintinueve años, y engendró a Téraj.
Después de engendrar a Téraj, vivió Najor ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.
Téraj vivió setenta años, y engendró a Abrán, a Najor y a Harán.
Esta es la descendencia de Téraj. Téraj engendró a Abrán, a Najor y a Harán; y Harán engendró a Lot.
Harán murió antes que su padre Téraj, en su país natal, en Ur de los Caldeos.
Abrán y Najor tomaron para sí mujeres: la mujer de Abrán se llamaba Saray, y la mujer de Najor, Milcá, hija de Harán, padre de Milcá y de Iscá.
Saray era estéril y no tenía hijo.
Tomó Téraj a su hijo Abrán, a su nieto Lot, hijo de Harán, y a su nuera Saray, mujer de Abrán, y salieron juntos de Ur de los Caldeos para ir a la tierra de Canaán. Pero llegados a Jarán, se establecieron allí.
Fueron los días de Téraj doscientos cinco años, y murió Téraj en Jarán.