Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 12 — Historia de Abrahán
Dijo Yahveh a Abrán: «Vete de tu tierra natal y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.
Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre; y serás una bendición.
Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»
Marchó, pues, Abrán, como Yahveh le había dicho, y con él marchó Lot. Tenía Abrán setenta y cinco años cuando salió de Jarán.
Tomó Abrán a su mujer Saray y a su sobrino Lot, toda la hacienda que habían acumulado y los esclavos adquiridos en Jarán, y partieron hacia la tierra de Canaán. Llegaron a la tierra de Canaán.
Atravesó Abrán el país hasta el lugar de Siquén, hasta la encina de Moré. Por entonces los cananeos estaban en el país.
Aparecióse Yahveh a Abrán y le dijo: «A tu descendencia daré esta tierra.» Entonces edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.
De allí pasó al monte, al oriente de Betel, y tendió su tienda, teniendo a Betel al occidente y a Ay al oriente. Allí edificó un altar a Yahveh e invocó el nombre de Yahveh.
Después fue Abrán caminando por etapas hacia el Negueb.
Hubo entonces hambre en el país, y bajó Abrán a Egipto para residir allí, porque era grave el hambre en el país.
Sucedió que al llegar ya cerca de Egipto, dijo a Saray su mujer: «Mira, yo sé que eres mujer de hermoso aspecto;
y cuando te vean los egipcios, dirán: «Es su mujer», y me matarán a mí, y a ti te dejarán con vida.
Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por tu causa, y pueda yo vivir por amor a ti.»
Sucedió, pues, que cuando Abrán llegó a Egipto, los egipcios vieron que la mujer era de una gran belleza.
La vieron los ministros del Faraón y la alabaron ante el Faraón; y la mujer fue llevada a la casa del Faraón.
Y por causa de ella se portó bien con Abrán, que recibió ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
Pero Yahveh hirió al Faraón con grandes plagas, y a su casa, por lo de Saray, mujer de Abrán.
Llamó, pues, el Faraón a Abrán y le dijo: «¿Qué es lo que me has hecho? ¿Por qué no me dijiste que era tu mujer?
¿Por qué dijiste: «Es mi hermana», de suerte que yo la tomé por mujer? Ahora, pues, aquí tienes a tu mujer; tómala y vete.»
Entonces el Faraón dio orden a sus hombres, que le despidieron a él, a su mujer y a todo cuanto tenía.