Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 13 — Historia de Abrahán
Subió, pues, Abrán de Egipto hacia el Negueb, con su mujer y todo cuanto tenía, y con él Lot.
Abrán era muy rico en ganado, plata y oro.
Siguió sus marchas desde el Negueb hasta Betel, hasta el lugar donde había estado antes su tienda, entre Betel y Ay,
hasta el lugar del altar que antes había erigido; y allí invocó Abrán el nombre de Yahveh.
También Lot, que acompañaba a Abrán, tenía ovejas, vacas y tiendas.
La tierra no era bastante para que habitasen juntos, porque sus posesiones eran muchas y no podían vivir juntos.
Hubo entonces disputas entre los pastores del ganado de Abrán y los pastores del ganado de Lot. (Por entonces los cananeos y los perizitas habitaban en el país.)
Dijo, pues, Abrán a Lot: «No haya disputas entre nosotros dos, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos.
¿No está toda la tierra delante de ti? Apártate de mí, por favor. Si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; si vas a la derecha, yo iré a la izquierda.»
Alzó Lot los ojos y vio toda la vega del Jordán, toda ella bien regada –antes de destruir Yahveh a Sodoma y Gomorra– como un jardín de Yahveh, como el país de Egipto, hasta la entrada de Soar.
Lot escogió, pues, toda la vega del Jordán, y se trasladó al oriente. Así se separaron el uno del otro.
Abrán se estableció en la tierra de Canaán, mientras Lot se estableció en las ciudades de la vega, y fue plantando sus tiendas hasta Sodoma.
Pero los hombres de Sodoma eran malos y grandes pecadores contra Yahveh.
Dijo Yahveh a Abrán, después que Lot se separó de él: «Alza los ojos y desde el lugar donde estás mira al norte, al sur, al oriente y al occidente.
Toda la tierra que ves, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
Haré tu descendencia como el polvo de la tierra; de modo que si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia.
Levántate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho, porque a ti te la he de dar.»
Abrán fue a establecerse a la encina de Mamré, que está en Hebrón, y edificó allí un altar a Yahveh.