Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 15 — Historia de Abrahán
Después de estos sucesos, fue dirigida la palabra de Yahveh a Abrán en visión en estos términos: «No temas, Abrán; yo soy tu escudo; tu recompensa será muy grande.»
Respondió Abrán: «Yahveh Dios, ¿qué vas a darme, si yo me voy sin hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer, de Damasco?
»No me has dado descendencia –añadió Abrán–, y uno de mis criados será mi heredero.»
Pero fue dirigida a él la palabra de Yahveh en estos términos: «No será él tu heredero; será tu heredero quien salga de tus entrañas.»
Le llevó fuera, y le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y añadió: «Así será tu descendencia.»
Creyó él en Yahveh, y se le reputó como justicia.
Le dijo: «Yo soy Yahveh, que te saqué de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.»
El respondió: «Yahveh Dios, ¿en qué podré conocer que la he de poseer?»
Contestóle: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.»
Los trajo todos, los descuartizó por medio, y puso cada mitad frente a la otra; pero las aves no las descuartizó.
Las aves de rapiña bajaban sobre los cadáveres, pero Abrán las espantaba.
Al ponerse el sol, un sueño profundo cayó sobre Abrán, y un terror intenso y oscuro le invadió.
Entonces Yahveh dijo a Abrán: «Has de saber que tu descendencia residirá en tierra extranjera, será esclavizada y oprimida cuatrocientos años.
Pero yo juzgaré a la nación a la que hayan servido, y después saldrán con grandes riquezas.
Tú, por tu parte, te reunirás en paz con tus padres, serás sepultado en buena vejez.
A la cuarta generación tornarán aquí, porque hasta entonces no habrá llegado al colmo la culpa del amorreo.»
Sucedió que después de puesto el sol, hubo una densa oscuridad, y apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales descuartizados.
Aquel día concertó Yahveh una alianza con Abrán en estos términos: «A tu descendencia doy esta tierra, desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates:
los quenitas, los quenizitas, los cadmoneos,
los hititas, los perizitas, los refaítas,
los amorreos, los cananeos, los guirgaseos y los jebuseos.»