Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 17 — Historia de Abrahán
Era Abrán de noventa y nueve años, cuando se le apareció Yahveh y le dijo: «Yo soy El Saddai; anda en mi presencia y sé perfecto.
Estableceré mi alianza entre yo y tú, y te multiplicaré sobremanera.»
Abrán cayó rostro en tierra, y Dios le habló diciendo:
«Por mi parte, he aquí mi alianza contigo: serás padre de una multitud de naciones.
Y no te llamarás más Abrán, sino que tu nombre será Abrahán, porque yo hago de ti padre de una multitud de naciones.
Te haré fecundo sobremanera; haré que de ti salgan naciones; reyes de pueblos saldrán de ti.
Yo mantendré mi alianza entre yo y ti, y tus descendientes después de ti, de generación en generación, alianza perpetua, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti.
Y a ti, y a tus descendientes después de ti, les daré la tierra donde ahora resides como forastero, toda la tierra de Canaán, en posesión perpetua; y yo seré su Dios.»
Dijo también Dios a Abrahán: «Por tu parte, tú has de guardar mi alianza, tú y tus descendientes después de ti, de generación en generación.
Esta es mi alianza que habéis de guardar, alianza entre yo y vosotros, y tu descendencia después de ti: será circuncidado todo varón entre vosotros.
Circuncidaréis la carne de vuestro prepucio, que será la señal de la alianza entre yo y vosotros.
A los ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros, de generación en generación; lo mismo el nacido en casa que el comprado con dinero a cualquier extranjero que no sea de tu estirpe.
Deberá ser circuncidado el nacido en tu casa y el comprado con tu dinero; así estará mi alianza en vuestra carne como alianza perpetua.
El varón incircunciso, que no haya sido circuncidado en la carne del prepucio, será exterminado de entre su pueblo: habrá violado mi alianza.»
Dijo luego Dios a Abrahán: «A Saray, tu mujer, no la llames más Saray, sino que su nombre será Sara.
Yo la bendeciré, y te daré también de ella un hijo. La bendeciré, y dará origen a naciones; reyes de pueblos procederán de ella.»
Abrahán cayó rostro en tierra y se echó a reír, diciendo para sí: «¿Acaso a un hombre de cien años le va a nacer un hijo? Y Sara, que tiene noventa años, ¿va a dar a luz?»
Y dijo Abrahán a Dios: «¡Ojalá viva Ismael en tu presencia!»
Dios le contestó: «Pero Sara, tu mujer, te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Isaac. Yo mantendré mi alianza con él, alianza perpetua para con su descendencia después de él.
En cuanto a Ismael, te he oído. Mira: le bendeciré, le haré fecundo y le multiplicaré sobremanera. Doce príncipes engendrará, y haré de él una nación grande.
Pero mi alianza la mantendré con Isaac, el que te ha de nacer de Sara, por este tiempo, el año que viene.»
Cuando acabó de hablar con él, subió Dios junto a Abrahán.
Tomó, pues, Abrahán a su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa y a todos los comprados con su dinero, esto es, todos los varones de la casa de Abrahán, y circuncidó la carne del prepucio en aquel mismo día, como Dios le había dicho.
Abrahán tenía noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.
Su hijo Ismael tenía trece años cuando fue circuncidado.
En aquel mismo día fueron circuncidados Abrahán y su hijo Ismael.
Y con él fueron circuncidados todos los varones de su casa, los nacidos en casa y los comprados con dinero a los extranjeros.