Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 18
Se le apareció Yahveh junto a la encina de Mamré, estando él sentado a la entrada de la tienda, en lo más caluroso del día.
Alzó los ojos y vio que tres hombres estaban frente a él. Apenas los vio, salió a recibirlos corriendo desde la entrada de la tienda, y se postró en tierra,
diciendo: «Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego no pases de largo junto a tu siervo.
Que se traiga un poco de agua, lavaos los pies y recostaos bajo el árbol.
Mientras tanto, yo traeré un bocado de pan para que repongáis las fuerzas; luego seguiréis adelante, que por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo.» Dijeron ellos: «Está bien; haz lo que dices.»
Abrahán fue rápidamente a la tienda donde estaba Sara, y dijo: «Toma pronto tres medidas de flor de harina, amásalas y haz unas tortas.»
Luego corrió Abrahán a la vacada, cogió un ternero tierno y bueno, y se lo dio al criado, que se apresuró a aderezarlo.
Tomó luego cuajada y leche, el ternero ya aderezado, y lo puso delante de ellos; y él, de pie a su lado bajo el árbol, comieron.
Dijéronle: «¿Dónde está Sara, tu mujer?» Contestó: «Ahí, en la tienda.»
Uno de ellos dijo: «Volveré a ti sin falta dentro de un año, y entonces Sara, tu mujer, tendrá un hijo.» Sara lo estaba escuchando a la entrada de la tienda, detrás de él.
Abrahán y Sara eran ya viejos, de edad avanzada, y a Sara se le había retirado ya lo que es propio de las mujeres.
Y rió Sara para sus adentros, diciendo: «¿Es que voy a tener yo hijo, siendo ya vieja, siendo además viejo mi señor?»
Dijo Yahveh a Abrahán: «¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: «¿Es verdad que voy a dar a luz, siendo ya vieja?»
¿Hay algo imposible para Yahveh? De tiempo fijado volveré a ti, dentro de un año, y entonces Sara tendrá un hijo.»
Sara lo negó, diciendo: «No me he reído», pues tuvo miedo. Pero él dijo: «No es eso; sí que te has reído.»
Los hombres se levantaron de allí, dirigieron la mirada hacia Sodoma, y Abrahán iba con ellos para despedirlos.
Entonces Yahveh se dijo: «¿Podré ocultar a Abrahán lo que voy a hacer,
si Abrahán ha de llegar a ser un pueblo grande y numeroso, y por él se han de bendecir todas las naciones de la tierra?
Pues bien, yo le he conocido para que mande a sus hijos y a su casa después de él, y guarden el camino de Yahveh, practicando la justicia y el derecho, a fin de que cumpla Yahveh en Abrahán lo que ha prometido.»
Dijo, pues, Yahveh: «La acusación contra Sodoma y Gomorra es grande, y su pecado gravísimo.
Bajaré a ver si sus acciones responden a la acusación que ha llegado hasta mí; y no lo sabré.»
Desde allí, los hombres partieron y se dirigieron a Sodoma; pero Abrahán continuaba aún en pie delante de Yahveh.
Acercóse Abrahán y dijo: «¿Es que vas a destruir al justo con el pecador?
Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿vas a destruirla y no perdonarás al lugar en atención a los cincuenta justos que haya dentro de ella?
Lejos de ti hacer tal cosa: dar muerte al justo con el pecador, y que sea el justo tratado como el pecador. ¡Lejos de ti! El juez de toda la tierra no ha de obrar con justicia?»
Dijo Yahveh: «Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos.»
Abrahán insistió: «Voy a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza.
Quizá falten cinco para los cincuenta justos: ¿destruirás por cinco a toda la ciudad?» Dijo: «No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco.»
Volvió a hablarle: «Quizá se encuentren allí cuarenta.» Dijo: «No la destruiré por los cuarenta.»
Prosiguió: «No se enoje mi Señor, si hablo todavía: quizá se encuentren allí treinta.» Dijo: «No la destruiré si encuentro treinta.»
Continuó: «Voy a permitirme hablar a mi Señor: quizá se encuentren allí veinte.» Dijo: «No la destruiré por los veinte.»
Dijo: «No se enoje mi Señor, si hablo todavía esta vez: quizá se encuentren allí diez.» Dijo: «No la destruiré por los diez.»
Cuando terminó de hablar con Abrahán, Yahveh se fue, y Abrahán se volvió a su casa.