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Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.

Génesis

Capítulo 19

1

Llegaron los dos ángeles a Sodoma al anochecer, cuando Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Viólos Lot, se levantó a recibirlos, se postró rostro en tierra,

2

y dijo: «Por favor, señores míos, desviaos a la casa de vuestro siervo, pasaos en ella la noche, lavaos los pies, y por la mañana temprano seguiréis vuestro camino.» Ellos respondieron: «No, pasaremos la noche en la calle.»

3

Porfió mucho con ellos, y fueron a su casa, y él les aderezó una comida, coció panes ácimos, y comieron.

4

Todavía no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los habitantes de Sodoma, rodearon la casa; desde el joven hasta el viejo, todo el pueblo en masa.

5

Y llamando a Lot, le dijeron: «¿Dónde están esos hombres que han venido a ti esta noche? Sácanoslos, para que los conozcamos.»

6

Salió Lot a ellos afuera, y cerró la puerta detrás de sí.

7

Y dijo: «Por favor, hermanos míos, no obréis tan malvadamente.

8

Mirad, yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré, y podréis hacer con ellas lo que bien os parezca; pero no hagáis nada a estos hombres, pues han entrado a la sombra de mi techo.»

9

Ellos respondieron: «¡Quita allá!» Y añadieron: «Ese individuo ha llegado como forastero, ¡y se erige en juez! Pues ahora te trataremos peor que a ellos.» Y arremetieron contra el hombre, contra Lot, y se abalanzaron a romper la puerta.

10

Entonces los dos hombres alargaron la mano, hicieron entrar a Lot consigo en casa, y cerraron la puerta;

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y a los que estaban a la entrada de la casa los hirieron con ceguera, desde el pequeño al grande, de modo que se cansaron buscando la entrada.

12

Los hombres dijeron a Lot: «¿Quién tienes todavía aquí? Yernos, hijos, hijas, y todo lo que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar,

13

porque vamos a destruir este sitio, pues es muy grande la acusación contra ellos delante de Yahveh, y nos ha enviado Yahveh para destruirlo.»

14

Salió Lot y dijo a sus yernos que habían de casarse con sus hijas: «Levantaos, salid de este lugar, porque Yahveh va a destruir la ciudad.» Pero sus yernos creyeron que bromeaba.

15

Al rayar el alba, los ángeles urgían a Lot diciéndole: «Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas, las que están aquí, no sea que perezcas en el castigo de la ciudad.»

16

Y como él se retrasase, aquellos hombres lo tomaron de la mano, a él, a su mujer y a sus dos hijas, por la misericordia que Yahveh tuvo con él, y lo sacaron, y lo dejaron fuera de la ciudad.

17

Cuando ya lo tenían fuera, uno de ellos dijo: «Ponte a salvo; no mires detrás de ti, ni te detengas en toda la vega; escapa al monte, no perezcas.»

18

Lot les respondió: «No, señor mío, por favor;

19

ahora que tu siervo ha hallado gracia a tus ojos, y has mostrado gran misericordia conmigo al dejarme con vida, yo no puedo escapar al monte sin que me alcance la desgracia y muera.

20

Mira, esa ciudad está cerca para huir a ella, y es pequeña. Permíteme escapar a ella (¿no es pequeña?), y salvaré la vida.»

21

Le respondió: «También por eso te complaceré, y no destruiré la ciudad de que hablas.

22

Date prisa, escapa allí, porque nada puedo hacer hasta que hayas llegado.» Por eso se llamó aquella ciudad Soar.

23

El sol salía sobre la tierra cuando Lot llegó a Soar.

24

Entonces Yahveh hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, de parte de Yahveh, desde el cielo.

25

Destruyó aquellas ciudades y toda la vega, y todos los habitantes de las ciudades, y la hierba del suelo.

26

La mujer de Lot miró atrás, y se convirtió en estatua de sal.

27

Abrahán madrugó y se fue al sitio donde había estado en pie delante de Yahveh,

28

dirigió la mirada hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de la vega, y vio que una humareda subía de la tierra, como humareda de horno.

29

Cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, acordóse de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe, con ocasión de la destrucción de las ciudades donde Lot había habitado.

30

Lot subió de Soar y se estableció en el monte con sus dos hijas, porque tuvo miedo de quedarse en Soar. Vivía en una cueva, él y sus dos hijas.

31

Dijo la mayor a la pequeña: «Nuestro padre es viejo, y no queda ningún hombre en la tierra que se llegue a nosotras, según la costumbre universal.

32

Ven, demos de beber vino a nuestro padre y acostémonos con él, para poder así tener descendencia de nuestro padre.»

33

Aquella noche dieron de beber vino a su padre, y la mayor fue y se acostó con su padre, sin que él se diera cuenta de cuándo se acostó ella ni de cuándo se levantó.

34

Al día siguiente, la mayor dijo a la pequeña: «Mira, yo me acosté anoche con mi padre. Demosle de beber vino también esta noche, y vete tú a acostarte con él; así tendremos descendencia de nuestro padre.»

35

Aquella noche dieron también de beber vino a su padre, y la pequeña fue y se acostó con su padre, sin que él se diera cuenta de cuándo se acostó ella ni de cuándo se levantó.

36

Las dos hijas de Lot concibieron de su padre.

37

La mayor dio a luz un hijo y le llamó Moab; es el padre de los moabitas hasta hoy.

38

La pequeña dio también a luz un hijo y le llamó Ben Ammí; es el padre de los ammonitas hasta hoy.

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