🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.

Génesis

Capítulo 21

1

Yahveh visitó a Sara como había dicho, e hizo con ella como había prometido.

2

Sara concibió y dio a Abrahán un hijo en su vejez, en el tiempo fijado por Dios.

3

Abrahán puso al hijo que le había nacido, el que le había dado a luz Sara, el nombre de Isaac.

4

Circuncidó Abrahán a su hijo Isaac a los ocho días, como le había mandado Dios.

5

Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac.

6

Dijo Sara: «Dios me ha deparado la risa; todo el que lo sepa reirá conmigo.

7

Y añadió: «¿Quién le hubiera dicho a Abrahán que Sara había de dar de mamar a hijos? Pues bien, le he dado un hijo en su vejez.»

8

El niño creció y fue destetado, y Abrahán hizo un gran banquete el día que Isaac fue destetado.

9

Vio Sara que el hijo que Agar la egipcia había dado a Abrahán jugaba con su hijo Isaac,

10

y dijo a Abrahán: «Echa a esa sierva y a su hijo, porque no ha de heredar el hijo de esa sierva junto con mi hijo Isaac.»

11

Esto pareció muy mal a Abrahán por tratarse de su hijo.

12

Pero Dios dijo a Abrahán: «No te parezca mal por el muchacho y por tu sierva. En todo lo que te diga Sara, hazle caso, porque será por Isaac como tengas descendencia que lleve tu nombre.

13

Pero también del hijo de la sierva haré una gran nación, por ser descendiente tuyo.»

14

Abrahán madrugó, tomó pan y un odre de agua, se los dio a Agar, se los puso al hombro, y la despidió con el muchacho. Ella se fue y anduvo errante por el desierto de Berseba.

15

Se le acabó el agua del odre, y ella arrojó al muchacho debajo de un arbusto,

16

y se fue a sentar enfrente, a distancia de un tiro de arco, pues se decía: «No quiero ver morir al muchacho.» Y mientras ella estaba sentada enfrente, el muchacho se puso a llorar.

17

Dios oyó la voz del muchacho, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, diciéndole: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha escuchado la voz del muchacho allí donde está.

18

Levántate, toma al muchacho y cógelo de la mano, porque he de hacer de él una gran nación.»

19

Entonces Dios le abrió los ojos, y vio un pozo de agua; fue, llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.

20

Dios estuvo con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo tirador de arco.

21

Habitó en el desierto de Farán, y su madre le tomó una mujer de la tierra de Egipto.

22

Por aquel tiempo, Abimélek, acompañado de Picol, jefe de su ejército, dijo a Abrahán: «Dios está contigo en cuanto haces.

23

Júrame, pues, por Dios, que no me engañarás ni a mí ni a mis hijos ni a mis nietos; que me tratarás con la misma lealtad con que yo te he tratado, a ti y al país donde has residido como forastero.»

24

Abrahán respondió: «Lo juro.»

25

Pero Abrahán recriminó a Abimélek por el pozo de agua que los siervos de Abimélek le habían quitado.

26

Abimélek le respondió: «No sé quién haya hecho eso; ni tú me lo habías hecho saber, ni yo lo he oído hasta hoy.»

27

Entonces Abrahán cogió ovejas y vacas, se las dio a Abimélek, e hicieron los dos una alianza.

28

Abrahán puso aparte siete corderas del rebaño.

29

Dijo Abimélek a Abrahán: «¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte?»

30

Respondió: «Estas siete corderas las aceptarás de mi parte, para que me sirvan de testimonio de que yo he cavado este pozo.»

31

Por eso se llamó aquel lugar Berseba, porque allí juraron los dos.

32

Así hicieron la alianza en Berseba. Luego Abimélek y Picol, jefe de su ejército, se levantaron y se volvieron al país de los filisteos.

33

Abrahán plantó un tamarisco en Berseba, e invocó allí el nombre de Yahveh, Dios eterno.

34

Y residió Abrahán como forastero en el país de los filisteos mucho tiempo.

21 / 50
Gênesis em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible