Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 22
Después de estas cosas, sucedió que Dios probó a Abrahán y le dijo: «¡Abrahán!» El respondió: «Heme aquí.»
Dijo: «Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diré.»
Abrahán madrugó, aparejó su asno y tomó consigo a dos mozos y a su hijo Isaac; partió la leña para el holocausto y se puso en camino hacia el lugar que Dios le había dicho.
Al tercer día, alzó Abrahán los ojos y vio el lugar desde lejos.
Entonces Abrahán dijo a sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allí, haremos adoración y volveremos a vosotros.»
Tomó Abrahán la leña del holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, llevó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron juntos los dos.
Dijo Isaac a su padre Abrahán: «¡Padre mío!» Respondió: «¿Qué, hijo mío?» Isaac prosiguió: «Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»
Dijo Abrahán: «Dios mismo proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.» Y siguieron los dos juntos.
Llegaron al lugar que Dios le había dicho, y construyó allí Abrahán el altar y dispuso la leña; luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el ara, encima de la leña.
Alargó Abrahán su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
Entonces el Ángel de Yahveh le gritó desde el cielo: «¡Abrahán, Abrahán!» El respondió: «Heme aquí.»
Le dijo: «No alargues tu mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora sé que eres temeroso de Dios, ya que no me has negado a tu hijo, a tu hijo único.»
Alzó Abrahán los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en una zarza. Entonces Abrahán fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
Y llamó Abrahán a aquel lugar «Yahveh provee», como se dice hoy en día: «En el monte Yahveh provee.»
El Ángel de Yahveh llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo,
y dijo: «Por mí mismo juro, oráculo de Yahveh: por haber hecho esto, por no haberme negado a tu hijo único,
te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tu descendencia se adueñará de las puertas de sus enemigos.
Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber tú obedecido mi voz.»
Volvió luego Abrahán con sus mozos, y se levantaron y se fueron juntos a Berseba, pues Abrahán habitaba en Berseba.
Después de estos sucesos, avisaron a Abrahán: «También Milcá ha dado hijos a tu hermano Najor:
a Us, su primogénito; a Buz, su hermano; a Qemuel, padre de Aram;
a Quésed, a Jazó, a Pildás, a Yidlaf y a Betuel.»
Betuel engendró a Rebeca. Estos ocho hijos dio Milcá a Najor, hermano de Abrahán.
También su concubina, llamada Reumá, dio a luz hijos: Tébaj, Gájam, Tájás y Maacá.