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Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.

Génesis

Capítulo 27

1

Cuando Isaac se hizo viejo y sus ojos se debilitaron de modo que no podía ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: «¡Hijo mío!» Este respondió: «Heme aquí.»

2

Dijo: «Mira, ya estoy viejo y no sé el día de mi muerte.

3

Toma ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, sal al campo, cázame alguna pieza,

4

y prepárame un guiso como a mí me gusta, y tráemelo para que coma, y así pueda yo bendecirte antes de morir.»

5

Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú. Se fue, pues, Esaú al campo a cazar alguna pieza para traerla.

6

Entonces Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Oye, he oído a tu padre que hablaba así a tu hermano Esaú:

7

«Tráeme una pieza de caza, y prepárame un guiso, para que coma, y te bendiga en presencia de Yahveh, antes de su muerte.»

8

Ahora, pues, hijo mío, atiende a lo que te voy a mandar.

9

Vete al rebaño, tráeme dos buenos cabritos, y yo los prepararé para tu padre como a él le gusta;

10

tú se lo llevarás a tu padre para que coma, y así él te bendecirá antes de morir.»

11

Jacob respondió a su madre Rebeca: «Pero mi hermano Esaú es velludo, y yo soy lampiño.

12

Quizá mi padre me palpe, y entonces, a sus ojos, yo seré un impostor, y atraeré sobre mí una maldición, no una bendición.»

13

Su madre le contestó: «¡Esa maldición caiga sobre mí, hijo mío! Hazme caso y vete a traerme los cabritos.»

14

Fue, los tomó y los trajo a su madre, y su madre preparó un guiso como a su padre le gustaba.

15

Tomó luego Rebeca los mejores vestidos de Esaú, su hijo mayor, que tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo menor;

16

con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello,

17

y entregó el guiso y el pan que había hecho a su hijo Jacob.

18

Llegó éste a su padre y dijo: «¡Padre mío!» Isaac respondió: «Heme aquí. ¿Quién eres, hijo?»

19

Dijo Jacob a su padre: «Soy Esaú, tu primogénito; he hecho lo que me mandaste; levántate, siéntate y come de mi caza, para que me bendigas.»

20

Isaac preguntó a su hijo: «¿Cómo has podido encontrar tan pronto, hijo mío?» Respondió: «Porque Yahveh, tu Dios, ha puesto en mi camino.»

21

Dijo Isaac a Jacob: «Acércate, hijo mío, y que te palpe, a ver si eres tú mi hijo Esaú, o no.»

22

Acercóse Jacob a su padre Isaac, quien le palpó y dijo: «La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.»

23

Y no le reconoció, porque sus manos eran velludas como las de Esaú, su hermano; y le bendijo.

24

Y preguntó: «¿Eres tú mi hijo Esaú?» Respondió: «Lo soy.»

25

Dijo Isaac: «Sírveme, y comeré de la caza de mi hijo, para que te bendiga.» Se la sirvió, y comió; le trajo vino, y bebió.

26

Entonces su padre Isaac le dijo: «Acércate y bésame, hijo mío.»

27

Acercóse y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo diciendo: «Mira, el olor de mi hijo es como el olor de un campo que ha bendecido Yahveh.

28

Dios te conceda el rocío del cielo, la fertilidad de la tierra, abundancia de trigo y de mosto.

29

Sírvante los pueblos, póstrense ante ti las naciones; sé señor de tus hermanos, póstrense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldigan, benditos los que te bendigan.»

30

Cuando acabó Isaac de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de la cacería.

31

Preparó también él un guiso, lo llevó a su padre, y le dijo: «Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga.»

32

Su padre Isaac le dijo: «¿Quién eres?» Respondió: «Soy Esaú, tu hijo primogénito.»

33

Isaac se estremeció con un temor muy grande, y dijo: «Entonces, ¿quién es el que ha cazado pieza y me la ha traído? Yo he comido de todo antes de que vinieras, y le he bendecido, y será bendito.»

34

Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, profirió un grito muy grande y muy amargo, y dijo a su padre: «¡Bendíceme también a mí, padre mío!»

35

Isaac respondió: «Tu hermano ha venido con engaño y ha tomado tu bendición.»

36

Esaú dijo: «Bien le llaman Jacob, pues ya dos veces me ha suplantado: tomó mi primogenitura, y ahora toma mi bendición.» Y añadió: «¿No has reservado una bendición para mí?»

37

Isaac respondió a Esaú: «Mira, yo le he puesto por señor tuyo, y a todos sus hermanos le he dado por siervos, y de trigo y mosto le he provisto; ¿qué puedo hacer por ti, hijo mío?»

38

Esaú respondió a su padre: «¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? ¡Bendíceme también a mí, padre mío!» Y Esaú alzó la voz y lloró.

39

Entonces su padre Isaac le dijo: «Mira, donde habitas, lejos de la fertilidad de la tierra, y lejos del rocío del cielo, habitarás.

40

De tu espada vivirás, y a tu hermano servirás; pero andando el tiempo, cuando te esfuerces, sacudirás su yugo de tu cuello.»

41

Esaú cobró odio a Jacob por la bendición que su padre le había dado, y se dijo Esaú: «Se acercan los días del luto por mi padre; entonces mataré a mi hermano Jacob.»

42

Fueron comunicadas a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor; entonces ella mandó llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: «Mira, Esaú, tu hermano, se venga de ti y piensa matarte.

43

Ahora, hijo mío, hazme caso: huye a casa de Labán, mi hermano, en Jarán,

44

y quédate con él algún tiempo, hasta que se calme el furor de tu hermano,

45

hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti y olvide lo que le has hecho. Entonces enviaré a buscarte de allá. ¿Por qué he de perderos a los dos en un solo día?»

46

Dijo Rebeca a Isaac: «Estoy cansada de la vida a causa de esas hititas. Si Jacob toma mujer de entre las hititas como éstas, de entre las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero vivir?»

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