Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 3 — La creación y la caída
La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?»
Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.»
Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.
Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»
Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.
Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.
Y oyeron la voz de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín al aire del día, y se escondieron de la presencia de Yahveh Dios entre los árboles del jardín.
Mas Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
Este respondió: «Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»
«¿Y quién te ha hecho ver que estabas desnudo?, le preguntó. ¿Es que has comido del árbol del que te había prohibido comer?»
Respondió el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
Dijo Yahveh Dios a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?» Y respondió la mujer: «La serpiente me sedujo y comí.»
Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su talón.»
A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás tus hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.»
Y al hombre le dijo: «Por haber escuchado a tu mujer y comido del árbol del que te prohibí comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.
Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. ¡Porque eres polvo y al polvo tornarás!»
El hombre llamó a su mujer «Eva» (vida), por ser la madre de todos los vivientes.
Y Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.
Dijo entonces Yahveh Dios: «Ved que el hombre se ha hecho como uno de nosotros en cuanto a conocer el bien y el mal. No vaya ahora a alargar su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre.»
Entonces Yahveh Dios le despidió del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.
Expulsó, pues, al hombre, y puso delante del jardín de Edén querubines que flameaba una espada fulgurante, para custodiar el camino del árbol de la vida.