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Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.

Génesis

Capítulo 30

1

Vio Raquel que no daba hijos a Jacob, y tuvo envidia de su hermana, diciendo a Jacob: «Dame hijos; si no, me muero.»

2

Se irritó Jacob contra Raquel y dijo: «¿Acaso estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto del seno?»

3

Ella dijo: «Aquí tienes a mi sierva Bilhá; llégate a ella, que dé a luz sobre mis rodillas, y así tenga yo también hijos por medio de ella.»

4

Así le dio por mujer a Bilhá, su sierva, y Jacob se llegó a ella.

5

Bilhá concibió y dio a luz un hijo a Jacob.

6

Dijo entonces Raquel: «Dios me ha hecho justicia; también ha oído mi voz y me ha dado un hijo.» Por eso le llamó Dan.

7

Bilhá, sierva de Raquel, concibió de nuevo y dio a luz un segundo hijo a Jacob.

8

Dijo Raquel: «Luchas de Dios he luchado con mi hermana, y al fin he vencido.» Y le llamó Neftalí.

9

Viendo Lía que había cesado de tener hijos, tomó a su sierva Zilpá y la dio a Jacob por mujer.

10

Zilpá, sierva de Lía, dio a luz un hijo a Jacob.

11

Dijo Lía: «¡Qué suerte!» Y le llamó Gad.

12

Zilpá, sierva de Lía, dio a luz un segundo hijo a Jacob.

13

Dijo Lía: «¡Dichosa de mí! Pues las mujeres me llamarán dichosa.» Y le llamó Aser.

14

Fue Rubén en tiempo de la siega de los trigos y halló unas mandrágoras en el campo, y las trajo a su madre Lía. Dijo Raquel a Lía: «Dame, por favor, de las mandrágoras de tu hijo.»

15

Respondió ella: «¿Te parece poco haberme quitado el marido, que también quieres quitarme las mandrágoras de mi hijo?» Dijo Raquel: «Pues bien, duerma esta noche contigo, a cambio de las mandrágoras de tu hijo.»

16

Cuando Jacob volvía del campo al anochecer, salió Lía a su encuentro y le dijo: «Tienes que venir a mí, porque te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo.» Y durmió con ella aquella noche.

17

Dios oyó a Lía; ella concibió y dio a luz un quinto hijo a Jacob.

18

Dijo Lía: «Dios me ha dado mi salario, por haber dado mi sierva a mi marido.» Y le llamó Isacar.

19

Concibió Lía de nuevo y dio a luz un sexto hijo a Jacob.

20

Dijo Lía: «Dios me ha hecho un espléndido regalo; esta vez me colmará mi marido de honores, porque le he dado seis hijos.» Y le llamó Zabulón.

21

Después dio a luz una hija, a la que llamó Dina.

22

Acordóse Dios de Raquel; escuchóla Dios y la hizo fecunda.

23

Concibió y dio a luz un hijo, y dijo: «Dios ha quitado mi afrenta.»

24

Y le llamó José, diciendo: «Añádame Yahveh otro hijo.»

25

Cuando Raquel hubo dado a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Permíteme que me vaya, que regrese a mi país y a mi tierra.

26

Dame mis mujeres, por las que te serví, y mis hijos, y déjame ir; pues tú sabes bien el servicio que te he prestado.»

27

Labán le respondió: «Si he hallado gracia a tus ojos, quédate. He observado que Yahveh me ha bendecido por tu causa.

28

Y añadió: «Fíjame tu salario, y te lo daré.»

29

Jacob respondió: «Sabes bien cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo.

30

Poco tenías antes de venir yo, y has multiplicado en gran manera, y Yahveh te ha bendecido en todo cuanto he hecho. Ahora pues, ¿cuándo voy a trabajar yo por mi propia casa?»

31

Dijo Labán: «¿Qué te daré?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si accedes a esta petición, volveré a apacentar tus rebaños y guardarlos.

32

Hoy pasaré por todo tu rebaño, separando de él todos los animales de color oscuro entre las ovejas, y todo el ganado manchado y moteado entre las cabras. Esa será mi paga.

33

Así responderá por mí mi honradez el día de mañana cuando vengas a ver mi salario: todo lo que no sea moteado o manchado entre las cabras, y de color oscuro entre las ovejas, será tenido como robado por mí.»

34

Dijo Labán: «Está bien; sea como has dicho.»

35

Aquel mismo día separó los machos cabríos rayados y manchados, todas las cabras moteadas y manchadas, todo lo que tenía blanco, y todos los corderos de color oscuro, y los puso en manos de sus hijos.

36

Y puso tres días de camino entre él y Jacob, mientras Jacob apacentaba el resto del rebaño de Labán.

37

Se procuró Jacob varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y en ellas sacó tiras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.

38

Luego plantó las varas que había mondado en las acequias, en los abrevaderos donde el ganado bebía, enfrente del ganado. Y cuando llegaban a beber se entraban en celo.

39

Se entraban en celo, pues, delante de las varas, y parían crías rayadas, moteadas y manchadas.

40

Jacob separaba los corderos y ponía el ganado frente a los animales rayados y de color oscuro del rebaño de Labán; así se formaba rebaños propios, que no juntaba con el de Labán.

41

Cada vez que las reses robustas entraban en celo, Jacob colocaba las varas ante los ojos de las reses, en las acequias, para que se encelasen delante de las varas.

42

Cuando las reses eran débiles, no las ponía; así las débiles eran para Labán y las robustas para Jacob.

43

Así prosperó este hombre sobremanera, y tuvo numeroso ganado, siervas y siervos, camellos y asnos.

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