🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.

Génesis

Capítulo 31

1

Oyó Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: «Jacob se ha apoderado de todo cuanto tenía nuestro padre, y de lo de nuestro padre ha amasado toda esa fortuna.»

2

Observó también Jacob que Labán no le miraba como antes.

3

Entonces Yahveh dijo a Jacob: «Vuelve a la tierra de tus padres, a tu patria, que yo estaré contigo.»

4

Mandó llamar Jacob a Raquel y a Lía, al campo, donde estaba su rebaño,

5

y les dijo: «Veo que vuestro padre no me mira como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.

6

Sabéis bien que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre.

7

Vuestro padre me ha engañado, y ha cambiado mi salario diez veces, pero Dios no le ha permitido que me perjudicase.

8

Cuando él decía: «Los pintos serán tu salario», todas las ovejas parían corderos pintos; y cuando decía: «Los rayados serán tu salario», todas las ovejas parían rayados.

9

Así ha desposeído Dios a vuestro padre y me ha dado a mí.

10

Y aconteció que en tiempo de cubrirse las ovejas, alcé mis ojos y vi en sueños que los machos que cubrían a las ovejas eran rayados, pintos y manchados.

11

Y me dijo el Ángel de Dios en sueños: «¡Jacob!» Yo respondí: «Heme aquí.»

12

El dijo: «Alza los ojos y mira: todos los machos que cubren las ovejas son rayados, pintos y manchados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.

13

Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste una estela, donde hiciste un voto. Levántate, sal de esta tierra y vuelve a la tierra de tu parentela.»

14

Respondieron Raquel y Lía: «¿Acaso tenemos ya parte o herencia en la casa de nuestro padre?

15

¿No nos tiene por extranjeras, ya que nos ha vendido, y hasta se ha comido nuestro dinero?

16

Todas las riquezas que Dios ha quitado a nuestro padre son nuestras y de nuestros hijos. Ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.»

17

Entonces Jacob se levantó, montó a sus hijos y a sus mujeres sobre los camellos,

18

y emprendió el viaje con todo su ganado y todas las posesiones que había adquirido, el ganado de su propiedad adquirido en Padán Aram, para volver donde su padre Isaac, a la tierra de Canaán.

19

Había ido Labán a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.

20

Jacob hurtó el corazón de Labán el arameo, en cuanto no le avisó de su fuga.

21

Huyó con todo cuanto tenía; se levantó, pasó el Río y se dirigió hacia la montaña de Galaad.

22

Al tercer día, avisaron a Labán que Jacob había huido.

23

Entonces él tomó consigo a sus parientes, le persiguió durante siete días, y le alcanzó en la montaña de Galaad.

24

Pero Dios se apareció de noche a Labán, el arameo, en sueños, y le dijo: «Guárdate de hablar a Jacob ni bien ni mal.»

25

Alcanzó, pues, Labán a Jacob. Jacob había plantado su tienda en la montaña, y Labán con sus parientes plantó las suyas en la montaña de Galaad.

26

Dijo Labán a Jacob: «¿Qué has hecho? ¡Me has robado el corazón y te has llevado a mis hijas como prisioneras de guerra!

27

¿Por qué te has escapado a escondidas, sin avisarme, hurtándome el corazón, y sin darme tiempo siquiera para despedir a mis hijos y a mis hijas entre cantos, tamboriles y cítaras?

28

Ni siquiera me has permitido besar a mis hijos y a mis hijas. Has obrado neciamente.

29

Mi mano podría haceros daño, pero el Dios de vuestro padre me dijo anoche: «Guárdate de hablar a Jacob ni bien ni mal.»

30

Está bien que te hayas ido, porque estabas deseoso de la casa de tu padre; pero ¿por qué has robado mis dioses?»

31

Respondió Jacob a Labán: «Porque tuve miedo; pues pensé que me quitarías tus hijas por la fuerza.

32

Pero aquel con quien encuentres tus dioses, no vivirá. Delante de nuestros parientes, reconoce lo que yo tenga tuyo, y tómalo.» Pues Jacob no sabía que Raquel los había robado.

33

Entró, pues, Labán en la tienda de Jacob, en la de Lía, y en la de las dos siervas, y no encontró nada. Salió de la tienda de Lía y entró en la de Raquel.

34

Raquel había tomado los ídolos, los había metido en el aparejo del camello y se había sentado encima. Registró Labán toda la tienda y no encontró nada.

35

Ella dijo a su padre: «No se ofenda mi señor porque no puedo levantarme en tu presencia, pues me pasa como suele a las mujeres.» El registró, pero no encontró los ídolos.

36

Entonces Jacob se enfadó y riñó con Labán. Tomó la palabra Jacob y dijo a Labán: «¿Cuál es mi delito, cuál es mi pecado, para que me persigas tan de cerca?

37

Has registrado todos mis utensilios, ¿qué has encontrado de todos los utensilios de tu casa? Ponlo aquí delante de mis parientes y de los tuyos, y que juzguen ellos entre nosotros dos.

38

Estos veinte años que he estado contigo, tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni los carneros de tu rebaño me he comido.

39

Lo despedazado por las fieras no te lo traía; yo mismo pagaba el daño; de día me lo reclamabas, y de noche también.

40

De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

41

Estos son mis veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu rebaño, y tú has cambiado mi salario diez veces.

42

Si no hubiera sido conmigo el Dios de mi padre, Dios de Abrahán y terror de Isaac, ciertamente me habrías despedido ahora con las manos vacías. Pero Dios ha visto mi aflicción y la fatiga de mis manos, y anoche te lo reprochó.»

43

Labán respondió a Jacob: «Las hijas son mis hijas, los hijos son mis hijos, los rebaños son mis rebaños, y todo lo que ves es mío. Pero a mis hijas, a las que han dado a luz, ¿qué puedo hacerles hoy?

44

Ahora, pues, ven, hagamos una alianza tú y yo, y sea un testimonio entre tú y yo.»

45

Entonces Jacob tomó una piedra y la erigió como estela.

46

Dijo Jacob a sus parientes: «Juntad piedras.» Ellos juntaron piedras e hicieron un montón, y comieron allí sobre el montón.

47

Labán le llamó Yegar Sahadutá, y Jacob le llamó Galed.

48

Dijo Labán: «Este montón sea testigo entre tú y yo hoy.» Por eso se le llamó Galed,

49

y también Mispá, porque dijo: «Vigile Yahveh entre tú y yo, cuando nos hayamos perdido de vista.

50

Si maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, no hay nadie con nosotros; pero mira, Dios es testigo entre tú y yo.»

51

Dijo Labán a Jacob: «Aquí tienes este montón y esta estela que he erigido entre tú y yo:

52

testigo este montón y testigo esta estela de que yo no pasaré de este montón hacia ti, ni tú pasarás de este montón y esta estela hacia mí, con malas intenciones.

53

El Dios de Abrahán y el Dios de Najor juzgue entre nosotros.» Y Jacob juró por el Terror de su padre Isaac.

54

Luego ofreció Jacob un sacrificio en el monte, e invitó a sus parientes a comer pan. Comieron, pues, y pasaron la noche en el monte.

31 / 50
Gênesis em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible