Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 39
José fue llevado a Egipto. Putifar, eunuco del Faraón, jefe de la guardia, egipcio, lo compró de manos de los ismaelitas que lo habían llevado allí.
Yahveh estaba con José, que llegó a ser un hombre afortunado; y residió en casa de su señor el egipcio.
Vio su señor que Yahveh estaba con él, y que cuanto él hacía era prosperado por Yahveh.
José halló gracia a sus ojos, y le servía; le puso al frente de su casa y le entregó todo cuanto tenía.
Desde que le puso al frente de su casa y de todo cuanto tenía, Yahveh bendijo la casa del egipcio por causa de José, y la bendición de Yahveh se extendió a todo cuanto tenía, tanto en la casa como en el campo.
Y dejó todo cuanto tenía en manos de José, sin preocuparse de más que del pan que comía. Era José de hermoso talle y bello semblante.
Después de estas cosas, la mujer de su señor puso sus ojos en José, y le dijo: «Ven, acuéstate conmigo.»
Pero él se negó, y dijo a la mujer de su señor: «Mi señor, estando yo en casa, no se preocupa de nada de cuanto tiene, y me ha entregado todo lo suyo.
En esta casa no hay nadie más grande que yo; no me ha reservado más que a ti, porque eres su mujer. ¿Cómo podría yo hacer un mal tan grande y pecar contra Dios?»
Aunque ella insistía día tras día, él no accedió a acostarse con ella, ni a estar con ella.
Cierto día que entró en casa para hacer su trabajo, estando solos los de casa,
ella lo cogió por su manto, diciendo: «¡Ven, acuéstate conmigo!» Pero él dejó el manto en su mano, y huyó afuera.
Al ver ella que había dejado el manto en su mano y había huido afuera,
llamó a los de su casa y les dijo: «Mirad, nos ha traído a un hebreo para que se burle de nosotros. Este se ha llegado a mí para acostarse conmigo, pero yo he gritado bien fuerte.
Y al oír que yo levantaba la voz y gritaba, dejó su manto junto a mí y huyó afuera.»
Y guardó el manto junto a sí, hasta que llegó su señor a casa.
Entonces le contó la misma historia: «Vino a mí el siervo hebreo que nos trajiste, para burlarse de mí.
Pero cuando yo levanté la voz y grité, dejó su manto junto a mí y huyó afuera.»
Cuando su señor oyó las palabras que su mujer le refería, diciendo: «Así me ha tratado tu siervo», se encendió su ira.
El señor de José le tomó y le puso en la cárcel, en el lugar donde estaban los presos del rey. Y estuvo allí en la cárcel.
Pero Yahveh estaba con José, y le fue propicio, haciendo que encontrara gracia a los ojos del director de la cárcel.
Este puso a José al frente de todos los presos encerrados en la cárcel; y todo lo que allí se hacía se hacía por él.
El director de la cárcel no vigilaba nada de cuanto él cuidaba, porque Yahveh estaba con él, y todo lo que él hacía Yahveh lo prosperaba.