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Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.

Génesis

Capítulo 41

1

A cabo de dos años justos, el Faraón tuvo un sueño: Estaba junto al Nilo,

2

cuando del Nilo subieron siete vacas de hermoso aspecto y de carnes cebadas, y se pusieron a pastar entre los juncos.

3

Detrás de ellas subieron del Nilo otras siete vacas de feo aspecto y de carnes extenuadas, y se colocaron junto a las otras vacas, a la orilla del Nilo.

4

Las vacas de feo aspecto y extenuadas devoraron a las siete vacas de hermoso aspecto y cebadas. Y el Faraón se despertó.

5

Volvió a dormirse y soñó por segunda vez: Siete espigas llenas y hermosas subían de una misma caña.

6

Detrás de ellas brotaron otras siete espigas, pequeñas y abrasadas por el viento solano.

7

Las espigas menudas devoraron a las siete espigas hermosas y llenas. Y el Faraón se despertó: era un sueño.

8

Por la mañana, turbado su espíritu, mandó llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios; les contó el Faraón sus sueños, pero no hubo quien se los interpretase al Faraón.

9

Entonces el jefe de los coperos habló así al Faraón: «Hoy recuerdo mi falta.

10

El Faraón se había indignado contra sus siervos, y me había puesto bajo custodia en casa del jefe de la guardia, a mí y al jefe de los panaderos.

11

Tuvimos un sueño una misma noche, él y yo; cada sueño tenía su significado particular.

12

Había allí con nosotros un joven hebreo, siervo del jefe de la guardia; se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, dando a cada cual la interpretación de su sueño.

13

Y todo sucedió conforme a la interpretación que nos había dado: yo fui restablecido en mi cargo y él fue colgado.»

14

Entonces el Faraón mandó llamar a José, y le sacaron apresuradamente del calabozo. Se afeitó, se mudó de ropa, y se presentó ante el Faraón.

15

El Faraón dijo a José: «He tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Pero he oído decir de ti que con sólo oír un sueño lo interpretas.»

16

José respondió al Faraón: «No soy yo; es Dios quien dará al Faraón una respuesta favorable.»

17

Entonces el Faraón contó a José: «En mi sueño yo estaba a la orilla del Nilo,

18

cuando del Nilo subieron siete vacas de carnes cebadas y de hermoso aspecto, y se pusieron a pastar entre los juncos.

19

Detrás de ellas subieron otras siete vacas extenuadas, de muy feo aspecto y de carnes flacas; no he visto otras de tan feo aspecto en toda la tierra de Egipto.

20

Las vacas flacas y feas devoraron a las siete primeras vacas cebadas.

21

Cuando se las hubieron comido, no se notaba que se las hubiera comido, porque seguían siendo tan feas como al principio. Y me desperté.

22

Soñé también que siete espigas llenas y hermosas subían de una misma caña,

23

y que detrás de ellas brotaban otras siete espigas, secas, pequeñas y abrasadas por el viento solano.

24

Las espigas menudas devoraron a las siete espigas hermosas. Yo lo he contado a los magos, pero ninguno me lo puede explicar.»

25

José dijo al Faraón: «El sueño del Faraón es uno solo. Dios ha manifestado al Faraón lo que va a hacer.

26

Las siete vacas hermosas son siete años; y las siete espigas hermosas son siete años; es un solo sueño.

27

Las siete vacas flacas y feas que subían detrás de ellas son siete años, y las siete espigas menudas y abrasadas por el viento solano son siete años de hambre.

28

Como he dicho al Faraón: Dios ha mostrado al Faraón lo que va a hacer.

29

Van a venir siete años de gran abundancia en todo el país de Egipto.

30

Pero detrás de ellos vendrán siete años de hambre, y entonces se olvidará toda la abundancia en el país de Egipto, y el hambre consumirá el país.

31

Y no se recordará la abundancia a causa del hambre que le seguirá, porque será muy grande.

32

El haber sido repetido el sueño al Faraón dos veces, significa que la cosa está resuelta de parte de Dios, y Dios se apresura a ejecutarla.

33

Ahora, pues, el Faraón se busque un hombre inteligente y sabio, y lo ponga al frente del país de Egipto.

34

Que disponga el Faraón comisarios para el país, y tome la quinta parte de las cosechas del país de Egipto durante los siete años de abundancia.

35

Que recojan todo el alimento de estos años buenos que vienen, que junten en las ciudades, bajo la autoridad del Faraón, el trigo para alimento, y lo depositen.

36

Y este alimento servirá de reserva para el país para los siete años de hambre que habrá en el país de Egipto, y no perecerá el país a causa del hambre.»

37

Pareció bien esto al Faraón y a todos sus servidores.

38

Dijo el Faraón a sus servidores: «¿Podremos encontrar otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?»

39

Y dijo el Faraón a José: «Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan inteligente y sabio como tú.

40

Tú estarás al frente de mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes; sólo por el trono seré yo más que tú.»

41

Añadió el Faraón a José: «Mira, te pongo al frente de todo el país de Egipto.»

42

Se quitó el Faraón el anillo de su mano y lo puso en la mano de José; le hizo vestir de tela de lino finísimo, y puso un collar de oro a su cuello.

43

Le hizo subir en su segundo carro, y pregonaban delante de él: «¡Atención!» Y así le puso al frente de todo el país de Egipto.

44

Dijo aún el Faraón a José: «Yo soy el Faraón, pero sin ti nadie moverá su mano ni su pie en todo el país de Egipto.»

45

Y llamó el Faraón a José Safnat Paneaj, y le dio por mujer a Asnat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y José salió a recorrer el país de Egipto.

46

Tenía José treinta años cuando se presentó ante el Faraón, rey de Egipto. Salió José de la presencia del Faraón y recorrió todo el país de Egipto.

47

Durante los siete años de abundancia, la tierra produjo a manos llenas.

48

Recogió José todo el alimento de aquellos siete años que hubo en el país de Egipto, y puso el trigo en las ciudades, depositando en cada ciudad el producto de los campos de sus alrededores.

49

Acumuló José trigo en cantidad inmensa, como la arena del mar, hasta que dejó de medirlo, porque era inconmensurable.

50

Antes de venir los años de hambre, le nacieron a José dos hijos de Asnat, hija de Potifera, sacerdote de On.

51

Al primogénito le llamó Manasés, porque «Dios –dijo– me ha hecho olvidar todas mis penalidades y toda la casa de mi padre.»

52

Al segundo le llamó Efraín, porque «Dios –dijo– me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.»

53

Pasaron los siete años de abundancia que hubo en el país de Egipto,

54

y comenzaron a venir los siete años de hambre, como había dicho José. Hubo hambre en todos los países, pero en todo el país de Egipto había pan.

55

Cuando el país de Egipto sintió el hambre, el pueblo clamó al Faraón pidiendo pan. El Faraón dijo a todos los egipcios: «Id a José, y haced lo que os diga.»

56

Así el hambre se extendió por toda la tierra. Entonces abrió José todos los graneros y vendió trigo a los egipcios; pero el hambre iba arreciando en el país de Egipto.

57

Y de todos los países venían a Egipto para comprar el trigo a José, porque el hambre había arreciado en toda la tierra.

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