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Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.

Génesis

Capítulo 47

1

Fue José a anunciar al Faraón: «Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas y sus vacas y todo cuanto poseen, han llegado de la tierra de Canaán; ya están en la tierra de Gosen.»

2

Tomó a cinco de entre sus hermanos y los presentó al Faraón.

3

El Faraón preguntó a sus hermanos: «¿Cuál es vuestro oficio?» Ellos respondieron al Faraón: «Pastores de ovejas son tus siervos, lo mismo que nuestros padres.»

4

Y dijeron al Faraón: «Hemos venido a residir temporalmente en esta tierra, porque no hay pasto para el ganado de tus siervos, pues el hambre es grande en la tierra de Canaán. Permítenos, pues, que tus siervos habiten en la tierra de Gosen.»

5

El Faraón dijo a José: «Tu padre y tus hermanos han venido a ti.

6

La tierra de Egipto está a tu disposición; establece a tu padre y a tus hermanos en lo mejor de la tierra; que habiten en la tierra de Gosen. Y si sabes que entre ellos hay hombres activos, ponlos al frente de mi ganado.»

7

José trajo a Jacob, su padre, y lo presentó al Faraón. Jacob bendijo al Faraón.

8

El Faraón preguntó a Jacob: «¿Cuántos años tienes?»

9

Jacob respondió al Faraón: «Los años de mi peregrinación son ciento treinta años; cortos y malos han sido los años de mi vida, y no han alcanzado a los que vivieron mis padres, en el tiempo de su peregrinación.»

10

Y Jacob, despidiéndose del Faraón, salió de su presencia.

11

José instaló a su padre y a sus hermanos y les dio una propiedad en Egipto, en lo mejor del país, en la tierra de Ramsés, como lo había mandado el Faraón.

12

José suministró alimento a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de los niños.

13

No había pan en toda la tierra, porque el hambre era muy grande; la tierra de Egipto y la tierra de Canaán estaban extenuadas a causa del hambre.

14

José fue recogiendo todo el dinero que se encontraba en el país de Egipto y en el país de Canaán, a cambio del trigo que compraban, y lo depositó en la casa del Faraón.

15

Cuando faltó el dinero en el país de Egipto y en el país de Canaán, todos los egipcios acudieron a José, diciendo: «Danos pan; ¿por qué vas a dejarnos morir delante de ti, por haber faltado el dinero?»

16

Respondió José: «Traed vuestro ganado, y yo os lo daré a cambio de vuestro ganado, si es que falta dinero.»

17

Trajeron su ganado a José, y él les dio pan a cambio de los caballos, del ganado lanar y vacuno, y de los asnos; y les suministró pan aquel año a cambio de todo su ganado.

18

Pasado aquel año, vinieron a él al año siguiente y le dijeron: «No podemos ocultar a mi señor que, faltando el dinero, y perteneciendo ya el ganado a mi señor, no le queda a mi señor otra cosa ante él que nuestro cuerpo y nuestra tierra.

19

¿Por qué vamos a perecer delante de tus ojos, nosotros y nuestra tierra? Cómprenos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y seremos siervos del Faraón, nosotros y nuestra tierra. Danos simiente para que vivamos y no muramos, y la tierra no quede desierta.»

20

José compró, pues, toda la tierra de Egipto para el Faraón, pues los egipcios vendieron cada uno su campo, porque el hambre apremiaba sobre ellos. Y la tierra pasó a ser propiedad del Faraón.

21

En cuanto al pueblo, lo trasladó a las ciudades de un extremo a otro de Egipto.

22

Sólo la tierra de los sacerdotes no la compró, porque los sacerdotes tenían asignado su alimento del Faraón, y comían de lo que el Faraón les asignaba; por eso no vendieron su tierra.

23

José dijo al pueblo: «Os he comprado hoy, con vuestra tierra, para el Faraón. Aquí tenéis simiente; sembrad la tierra.

24

De las cosechas daréis la quinta parte al Faraón, y las otras cuatro partes serán para vosotros, para sembrar los campos, y para vuestro alimento y el de vuestros hijos, y para vuestras casas.»

25

Ellos respondieron: «Nos has salvado la vida; hallemos gracia a los ojos de mi señor, y seremos siervos del Faraón.»

26

José lo estableció como ley hasta hoy, sobre la tierra de Egipto: el quinto para el Faraón. Sólo la tierra de los sacerdotes no fue del Faraón.

27

Israel habitó en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosen; tomaron posesión de ella, fueron fecundos y se multiplicaron en gran manera.

28

Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; el total de los años de Jacob fue de ciento cuarenta y siete años.

29

Cuando se acercaba el día de la muerte de Israel, llamó a su hijo José y le dijo: «Si he hallado gracia a tus ojos, pon, por favor, tu mano bajo mi muslo, y úsame benevolencia y fidelidad: no me entierres en Egipto.

30

Cuando descanse con mis padres, me llevarás de Egipto y me enterrarás en el sepulcro de ellos.» José respondió: «Haré conforme a tu palabra.»

31

Dijo Jacob: «Júramelo.» José se lo juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama.

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