Génesis es reconocido como canónico por todas las principales tradiciones cristianas y también por el judaísmo. Forma parte de la Torá (Pentateuco), tradicionalmente atribuida a Moisés, y es fundamental para la comprensión de los orígenes del mundo y del pueblo de Israel.
Génesis
Capítulo 48
Después de estas cosas, dijeron a José: «Tu padre está enfermo.» Entonces tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín.
Avisaron a Jacob: «Ahí tienes a tu hijo José, que viene a ti.» Israel hizo un esfuerzo y se sentó en la cama.
Jacob dijo a José: «El Dios de los ejércitos se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo,
diciéndome: «Yo te haré fecundo y te multiplicaré; haré de ti un conjunto de pueblos, y daré esta tierra a tu descendencia después de ti, en posesión perpetua.»
Ahora, pues, tus dos hijos, que te nacieron en la tierra de Egipto antes de que yo viniese a ti, son míos; Efraín y Manasés serán míos, como Rubén y Simeón.
Pero los que has engendrado después de ellos serán tuyos; se llamarán por el nombre de sus hermanos en su heredad.
Cuando yo venía de Padán Aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, durante el viaje, cuando faltaba aún un trecho para llegar a Efrata; y la sepulté allí, en el camino de Efrata, que es Belén.»
Vio Israel a los hijos de José, y preguntó: «¿Quiénes son éstos?»
Respondió José a su padre: «Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí.» Dijo Israel: «Acércalos, por favor, para que los bendiga.»
Los ojos de Israel estaban tan turbados por la vejez, que no podía ver. José los acercó a él, y él les besó y les abrazó.
Dijo Israel a José: «No pensaba yo volver a verte, y Dios me ha concedido ver incluso a tu descendencia.»
José los retiró de entre sus rodillas, y se postró en tierra.
Luego los tomó a los dos, Efraín con su derecha, a la izquierda de Israel, y Manasés con su izquierda, a la derecha de Israel, y los acercó a él.
Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés, cruzando así sus manos, aunque Manasés era el primogénito.
Y bendijo a José, diciendo: «El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abrahán e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor desde mi existencia hasta hoy,
el Ángel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos muchachos; sean llamados con mi nombre y con el nombre de mis padres Abrahán e Isaac, y crezcan en gran número sobre la tierra.»
Viendo José que su padre ponía su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le pareció mal, y tomó la mano de su padre para pasarla de la cabeza de Efraín a la de Manasés.
Dijo José a su padre: «No así, padre mío; porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.»
Mas su padre se negó diciendo: «Lo sé, hijo mío, lo sé; también él llegará a ser un pueblo, y también él será grande; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser una muchedumbre de naciones.»
Así los bendijo aquel día, diciendo: «Que Israel os nombre al bendecir diciendo: «Dios te haga como Efraín y como Manasés.»» Así puso a Efraín por delante de Manasés.
Dijo Israel a José: «Yo voy a morir, pero Dios estará con vosotros y os hará volver a la tierra de vuestros padres.
Yo te doy una parte más que a tus hermanos, la que conquisté de mano de los amorreos con mi espada y con mi arco.»